Quién diría que una pandemia vendría del lejano oriente a enseñarnos a los panameños más de nosotros mismos. Sí, más de lo bueno, y también de lo malo, porque hizo relucir el egoísmo acaparador de muchos que arrasaron con el papel toilette como si lo que enfrentáramos fuera el cólera. O la insensatez de los que decidieron llevar su virus de paseo a las todavía tranquilas poblaciones del interior del país. Y, más recientemente, los irresponsables que violaron deliberadamente el cerco sanitario impuesto en el área de una concesión minera. Por otro lado, nos mostró cualidades nuestras hasta ahora casi desconocidas, como gestos de solidaridad humana no solicitados y la dedicación de nuestros investigadores y personal sanitario, que son unos verdaderos héroes. En cuanto al gobierno, algunas decisiones -aún con muy buena intención…- han contribuido en cierta medida a aumentar la incertidumbre de algunos sectores.
UNO DE los más claros ejemplos lo vimos el pasado viernes, cuando a través de la Gaceta Oficial se conoció que habían decidido el cierre de la mayoría de los establecimientos comerciales y empresas del país. La medida no fue adoptada sin un plan, pero sus detalles fueron divulgados a primeras horas de la noche, cuando la mayoría de las empresas afectadas ya había cerrado y enviado a su personal a casa. ¿Cómo sabrían los empleadores qué hacer ante el cierre de sus negocios, si el esquema de suspensión de contratos fue revelado después de horas de oficina? Tristemente, los empleadores que se acojan a la oferta de suspensión de contratos todavía no saben qué pasará con la seguridad social de sus colabores y el pago de las cuotas correspondientes al periodo en el que estarán cerrados, porque ni el Decreto Ejecutivo No. 81 ni comunicación alguna de la CSS garantiza que cuando las empresas retornen a sus labores cotidianas, no estarán morosas en el pago de cuotas que habrían correspondido a la planilla que ya, por virtud de la suspensión, no se emitirán. El Mitradel ha dicho que “durante el tiempo de suspensión, los trabajadores beneficiarios podrán utilizar los servicios médicos habilitados en la CSS”. Eso no implica necesariamente el pago o no de las cuotas, o si acaso se configurará alguna exoneración en el SIPE para las empresas que se adhieran al plan. En otras palabras, la forma en la que el Mitradel presentó ese plan, aparentemente está en orfandad de coordinación con la institución que procesa todos los pagos salariales del sector empresarial del país. Ojalá que la falta de pronunciamiento de la CSS no se deba a que depende de una decisión de su junta directiva, porque los panameños ya sabemos que con ellos generalmente no nos va nada bien.
