OPINIÓN

Brunch dominical

El fallo de la juez Ana Zita Rowe, que no admitió la demanda civil interpuesta por el expresidente Ricardo Martinelli contra la exprocuradora Kenia Porcell, podría marcar un precedente en la historia judicial de nuestro país. Quizá esta sea la primera vez que un juez, al fallar un caso, le canta sus verdades a las partes, en cuanto al respeto que deben guardar dentro de un proceso, por más aires de celebridad que crean que tengan o hayan tenido. En ese fallo, la juez -sin faltar el respeto a nadie- hizo un elegante pero necesario ejercicio de amor propio profesional. En el llamado de atención que hizo a las partes, dejando a salvo “el derecho humano a la libertad de expresión”, recriminó a Martinelli el haber divulgado la medida de secuestro antes de que estuviera totalmente practicada -recordándole que no debe reflejar con su conducta que utilizará el poder judicial para amenazar u obtener fines distintos a la justicia-, a pesar de que la ley exige que ese tipo de acciones sean ejecutadas sin aviso a la parte contraria. Y a Porcell, le reclamó haber calificado la diligencia como un “abuso de poder”, siendo este un delito de corrupción con pena de hasta 4 años de prisión. La juez también advirtió que Martinelli pretende convertir el proceso “en un arma de amenaza contra funcionarios públicos”. De esa conducta puede dar fe la fiscal anticorrupción Tania Sterling, quien ha sido blanco de seis acciones promovidas por los abogados de Martinelli -dos querellas, dos recusaciones, un amparo y una queja disciplinaria, hasta ahora-, por simplemente investigar los sobornos de Odebrecht. Y así dicen ellos que los hijitos venían a Panamá mansamente, “a enfrentar sus casos con la justicia”. Así que bien por la juez Rowe, porque al solicitar un amparo de independencia judicial, se coloca a sí misma fuera de la lista de potenciales funcionarios amenazados con secuestros civiles y otras maromas, por la simple razón de hacer el trabajo que les corresponde. Muy bien, ahora que Panamá tanto necesita continuar rescatando su institucionalidad.

LO ÚLTIMO es que Luis Eduardo Camacho le echa la culpa al Tribunal Electoral, de “paralizar” el proceso de inscripción de “Realizando Metas”, el nuevo partido de su brother. Eso es así, según Camacho, porque el TE extendió la suspensión de los términos electorales hasta el próximo 16 de agosto. Las cosas que tienen que decir algunos para ganarse la vida...

HACE DOS meses, el 8 de junio de 2020, el contralor Gerardo Solís envió al MOP, sin refrendar, el contrato pactado con SmartBrix Centroamérica, S.A., para la construcción del hospital modular de Albrook. Desde entonces, el contrato ha sido devuelto al MOP para “subsanación” hasta en tres oportunidades. Ha tardado menos tiempo toda la construcción de la obra, que perfeccionar el contrato. Por algo será...

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