La Presidencia de la República divulgó el movimiento de la partida discrecional, correspondiente al mes de julio pasado. Hay que reconocer que los $313 mil 745 de gasto total están muy por debajo de los montos que los antecesores de Laurentino Cortizo nos acostumbraron a ver. Eso es cierto. Sin embargo, en el otro extremo, resulta tan contundente como un gancho de izquierda a la barbilla el gasto de $30 mil 751 para sufragar el tratamiento, las tomografías, los exámenes de laboratorio y los honorarios médicos para la Covid-19 del paciente Roberto Durán. Aunque se trata de un panameño que ha escrito páginas memorables para el deporte de nuestro país, el exboxeador no adquirió el coronavirus repartiendo bolsas de alimentos ni certificados del bono solidario, sino presuntamente pasándola bien junto a Japanese y otras personas en su residencia, con motivo de su cumpleaños, sin observar las medidas mínimas de distanciamiento y prevención que eran constantemente indicadas a la población. Duele entonces que lo gastado en Durán sea, por ejemplo, mayor que el costo de las 50 mil mascarillas y 50 mil guantes para los 12 mil voluntarios en Atlapa, que sí estaban exponiéndose para ayudar a sus conciudadanos, o de las 10 motobombas necesarias para desinfectar áreas expuestas al virus, requeridas por el Sinaproc. Con ese golpe, tiraron al pueblo a la lona.
NO PORQUE Juan Carlos Varela haya rendido indagatoria en el caso Odebrecht, ha quedado todo aclarado. En un olímpico ejercicio de ambigüedad, Varela parece jugar al gato y al ratón con la fiscalía. Muestra de ello es que en la ampliación de la indagatoria rendida el 20 de julio pasado, pretende hacer creer que no conocía la reputación de la trístemente célebre Odebrecht sino hasta diciembre de 2016, en una velada alusión a los días en que fue divulgado el acuerdo alcanzado por la constructora con el Departamento de Justicia de Estados Unidos, en donde -entre otras cosas- salieron a flote los primeros $59 millones en coimas pagadas en Panamá. Es poco probable que esta declaración sea cierta. Nadie en Panamá debe olvidar que la operación Lava Jato se hizo pública en marzo de 2014. En junio de 2015, Marcelo Odebrecht fue detenido, apenas dos meses después de participar en la Cumbre de las Américas, que se celebró ese año en Panamá, con Varela de anfitrión. En septiembre de 2015, Alvin Weeden presentó una denuncia, y así se abrió la investigación en Panamá. Todo esto, el año anterior en que Varela ahora pretende haberse enterado de quiénes eran sus contratistas preferidos. Y, por supuesto, ni hablar de las investigaciones que en varios países ya se adelantaban y que eran frecuentemente reportadas por medios de comunicación, entre ellos La Prensa. ¿No recuerda o no se quiere acordar?
