En 2017, la administración Varela y la procuradora de ese entonces Kenia Porcell parecían tener apuro por cerrar un acuerdo con Odebrecht, dentro del ya bastante conocido caso de sobornos. En ese entonces, solo se sabía oficialmente lo que la constructora había confesado al Departamento de Justicia estadounidense: que había pagado $59 millones en coimas en Panamá, entre 2010 y 2014, periodo que en su mayoría correspondía al gobierno de Martinelli. No fueron pocos los que advirtieron que el sentido común indicaba que debía haber mucho más dinero destinado a Panamá. Por ejemplo, ahí no estaban contemplados los $10 millones supuestamente entregados al Partido Panameñista ni las sumas que han dado lugar a la imputación de los hermanos Martinelli Linares, actualmente detenidos en Guatemala. Pero hay quienes sostienen que todo lo malo puede ser peor y quizás no les falta razón...
El procurador Eduardo Ulloa, en una intervención en la Comisión de Presupuesto de la Asamblea, fue interrogado en cuanto al pago de la multa del desdichado acuerdo con Odebrecht. Y aprovechó para revelar allí que los brasileños estarían prácticamente acomodándose en el punto de penal para patear nuevamente a la portería de nuestro país… Esta vez, argumentando que, como presuntamente tienen cuentas por cobrar con el MOP, que sea ese ministerio el que pague, por vía de una “compensación”, la cuota de la multa que les corresponde pagar este año. Si el MOP desembolsa la multa por Odebrecht, los panameños podríamos estar pagando dos o tres veces por lo mismo. Afortunadamente, Ulloa -que, de vez en cuando, ve la luz divina- no se limitó a hacer la revelación, sino que dijo a los diputados, además, cuál era el camino que debía seguir esa pretensión de Odebrecht: es a un juez de cumplimiento a quien le corresponde decidir eso, en una audiencia. Es más, ese es prácticamente el único trabajo del juez de cumplimiento. Ojalá el ministro Rafael Sabonge no decida cavar más hondo en el foso donde ha sepultado su nombre en los primeros meses de la pandemia, haga lo correcto esta vez y no se preste para semejante sinvergüenzura, con el dinero de los panameños. Además, si usted, apreciado lector, conoce alguna ley en este país que permita que el Estado pague por vía de “compensación” multas de coimeros y delincuentes, por favor, pásenos la norma, para publicarla cuanto antes.
NUESTRAS AUTORIDADES serían más coherentes con su tanda de discursos si le pagaran a las enfermeras contratadas durante la pandemia. Hace un mes, el 25 de agosto, en una reunión en la Presidencia, les prometieron pagar las 3, 4 y -en algunos casos- hasta 5 quincenas acumuladas en el frente de batalla. Y así lo hicieron, solo que ahora, empiezan nuevamente a acumularse las quincenas: les deben la del 30 de agosto, la del 15 de septiembre y todo indica que también la del 30 de septiembre. Para gastar casi $7 millones en el alquiler de una flota y emplanillar a una partida de influencers sí hay plata, pero para esto, no. En pleno Año Internacional de la Enfermera, reconocido por la OMS, es lo menos que pueden hacer.
