Hace poco más de dos semanas, el Tribunal de Apelaciones anuló la sentencia que había declarado no culpable a Ricardo Martinelli, en el caso vulgarmente conocido como pinchazos. Eso es un hecho. Ya los entendidos y los ignorantes opinaron a favor, en contra, en redes sociales y solo faltaron las teorías del cafetín (como le llamaba el exreo), porque por aquello de las medidas de distanciamiento, los fanáticos de la política están apartados de las mesas de tertulia. Eso no quiere decir que se ha dicho todo. Este es un conteo que hay que reanudar. Y para ello, se debe establecer una fecha (y designar unos jueces). Pero todavía, en la Oficina Judicial del SPA, nadie revela nada. Ya las víctimas querellantes han advertido que las audiencias las están fijando para dentro de dos y tres años, y temen que el caso quede en impunidad. No se necesita ser Baldor para darse cuenta que cada día que pasa sin una fecha de audiencia en este caso, opera en favor de la prescripción que públicamente y sin tapujos proclama el exno culpable. ¿Qué están esperando? ¿Que los números no den para entonces poner la fecha con el indeseable resultado que el país podría anticipar? Está bien que la dama de la justicia tenga los ojos vendados, pero no por eso debe ser lenta.
ESTE DOMINGO, se cumplen cinco meses de la detención en Guatemala de Ricardo Alberto y Luis Enrique Martinelli Linares, con fines de extradición a Estados Unidos. Los jueces y personal de los tribunales Tercero y Quinto de Sentencia Penal, Narcoactividad y Delitos contra el Ambiente, despachos que llevan las solicitudes de extradición de estos panameños, se reintegraron el pasado 2 de diciembre, tras un mes de vacaciones. Así que mientras acá transcurría el mes de la patria virtual, esos casos permanecieron engavetados. Además, en diciembre, hay funcionarios de otras dependencias ligadas al proceso acogiéndose a días de asueto. Si las cosas siguen como pintan, el día de la madre, la navidad y el año nuevo lo pasarán en las carceletas de la base militar Mariscal Zavala. Esta será otra cosa en la que habrán emulado a su tristemente célebre padre.
EL PRESIDENTE de la Asamblea, Marcos Castillero, autorizó la contratación -a través de la figura de “procedimiento especial”- de la sociedad Mega Trading Panamá, S.A., para los trabajos “de adecuación y modernización” del palco de prensa que está en el hemiciclo, por $49,434. La misma maroma la practicaron cuando inventaron remodelar la oficina del “presidente” de la Comisión de Presupuesto, ergo Benicio. Suena como que están chifiando algún control fiscalizador y metiendo otro gol.

