LA PANDEMIA tiene más de un año entre nosotros y todavía es incierto su impacto. A pesar de ser uno de los líderes del crecimiento en términos del PIB en la región en los tres últimos lustros, Panamá ha visto cómo tres grandes agencias rebajaron su calificación en menos de un año, registrando una contracción de 17.9% en 2020. Y como a toda acción se opone una reacción, en la dirección contraria, la deuda aumentó hasta representar el 69.8% del PIB. Los ingresos del sector público cayeron 21.2%. Una parte del sector privado se debate entre la vida y la muerte, con 140 mil contratos laborales suspendidos a la fecha. Y todavía falta. Cualquiera diría que urge un plan de reactivación económica. De hecho, así lo dijo el presidente Cortizo en la Asamblea, el 1 de julio de 2020, al rendir el informe a la Nación de su primer año de gobierno.
PERO COMO sucede con la ivermectina, a la que atribuyen propiedades casi mágicas contra la Covid-19 pero en realidad solo hay evidencia de que ataca ciertos parásitos, el aludido plan está supuesto a tener un rol importante en la reactivación del país, aunque, en la práctica, solo se sabe que una parte de sus acciones estaban —o están— dirigidas a préstamos blandos a las micro, pequeñas y medianas empresas. En uno de tantos giros de la situación, el Ejecutivo parece poner su apuesta ahora en una nueva Autoridad: la de Atracción de Inversiones y Promoción de Exportación, o ProPanamá, aunque en la práctica funcionó desde los 1990, como Instituto Panameño de Comercio Exterior, y de allí, con más o menos acierto, con otros nombres y adscrita a otras entidades, hasta llegar a lo que es hoy: una agencia dentro de la Cancillería.
PARA LA creación de la referida Autoridad, el 15 de marzo pasado la Asamblea aprobó en tercer debate un proyecto de ley enviado por Cortizo, el cual está ahora nuevamente en su despacho, desde el 22 de marzo, pendiente de sanción presidencial. ProPanamá tendrá así un marco legal, autonomía y presupuesto propios. La nueva entidad estará constituida por una junta directiva (que presidirá el ministro de Comercio e Industrias) y un administrador. El puesto estaría reservado para José Rojas Pardini, uno de los artífices del presunto plan de reactivación al que aludió Cortizo hace nueve meses.
AUNQUE EN la base de datos de la Contraloría aparece como “secretario ejecutivo de la Secretaría de Economía de la Presidencia”, con un emolumento comparable al de un viceministro ($6 mil mensuales, de los que $3,500 corresponden a salario y $2,500, a gasto de representación), Rojas Pardini es presentado como “ministro consejero para la facilitación de la inversión privada”. Cuando el nombre del cargo del ministro tiene más de tres palabras, hay una especie de relación inversamente proporcional entre la longitud de ese título y el verdadero propósito del cargo… También es miembro principal de la junta directiva de la AMP, vicepresidente del patronato del estadio Rod Carew y, desde agosto de 2019, representa al Estado en la junta directiva de PPC, empresa que aspira a renovar (por 25 años) la concesión para operar Balboa y Cristóbal.
EL AÑO pasado, este caballero dijo que las finanzas públicas del país se parecían a las de Enron —“y lo digo con carácter de un exauditor”—. ¿Existen los “exauditores”? Algún día, ¿este “ministro” también nos hablará de una “exinversión”? Esto da más miedo que la variante P.1 del SARS-CoV-2. Héctor Alexander debe haberlo bloqueado del WhatsApp al enterarse de lo dicho por el “ministro” consejero, para que no se le ocurra ir a darle consejos a él. Si lo que quiso decir es que sabe de irregularidades en las finanzas del Estado, ¿por qué nunca presentó una denuncia? ¿Acaso es funcionario solo a la hora de cobrar y no está obligado a denunciar las posibles lesiones, cuando tenga conocimiento de ellas? Seguro no conoce la historia de Enron o tiene un pésimo sentido de la oportunidad, para hacer una analogía como esa. ¿Existe alguna norma que prohíba el uso del sentido común en posiciones que aparentan tener tanta responsabilidad? Ojalá esto no sea antesala de lo que nos espera.


