De la misma forma en que lo hacemos todos los domingos, vamos a meternos en “cosas que no nos interesan”, como implícitamente ha dicho esta semana un abogado a quien, irónicamente, parecen interesarle muchísimo aquellas cosas con las que, en su letrada opinión, los periodistas no nos debemos meter. Hay que reconocer que su revolucionaria teoría acerca de los asuntos de interés permisible a los comunicadores podría tener antecedentes históricos; probablemente sea una doctrina nacida en el Chicago de los años ’20 o en algún otro período decadente de la humanidad. La infeliz advertencia “quiero que sepan: vamos a atacarlos…”, es, en el mejor de los casos, una invitación eufemística a cerrar la boca. La traducción de esta frase debe ser algo así como “o se callan, o los callamos”. Y, para evitar malos entendidos, se apoya en un ejemplo que no dejará lugar a dudas: el de la matanza sistemática de comunicadores en México, a manos de narcotraficantes y sus cómplices en el poder. Después de todo, lo que dijo Ronier Ortiz tal vez no sea una simple amenaza de actos potenciales, sino el siguiente nivel de una estrategia que lleva algún tiempo en marcha. Porque si hablamos de ataques, desde 2018 la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) ha advertido que el exreo y su familia utilizan demandas judiciales contra medios y periodistas, como instrumento de intimidación. En un informe del pasado mes, la SIP documentó 38 demandas contra periodistas y directores de medios, con reclamos por $46.1 millones.
¿No me creen que lo peor que le ha ocurrido a este país es que ese enfermo fue presidente? ¿NO? Bueno escuchen esto, es para alucinar en colores, escuchen lo que dice un abogado, si, un abogado pic.twitter.com/9k1gPnXVcN
— ASTURIAS (@Asturias507pty) April 30, 2021
Muchos dirán que algunos buscan tan desesperadamente hacerse del poder en el país solo porque desean blindarse contra procesos de corrupción y algunas de esas cosas que, según ellos, no nos deben interesar; pero quizás, lo que realmente persiguen es convertir a Panamá en un Ayotzinapa o Ciudad Juárez de la comunicación social.
LA BUENA noticia de esta semana es que la Asamblea cerró sus sesiones ordinarias. Así que, por lo menos hasta el 1 de julio próximo, no habrá que escuchar insultos desde la curul de nadie. Aunque el diputado presidente Marcos Castillero contó en su informe de gestión que en el periodo recién concluido se aprobaron 129 proyectos de ley en tercer debate, en el nodo de la Procuraduría de la Administración solo consta que, en lo que va de año, se han sancionado 18. Y lo suscrito por el Ejecutivo no es precisamente lo que necesita el país para salir de la crisis: una de las leyes declara el 13 de junio de cada año como el día nacional de la sensibilización sobre el albinismo, y otra instituye el festival nacional de la cumbia chorrerana. Ya con esos dos, se fue el 10% de lo sancionado. Como todo lo que puede ser malo puede salir peor, adicionalmente los diputados han aprobado en tercer debate, en las últimas semanas, otros proyectos semejantes, como aquel que declara fiesta folclórica el festival de la carreta, el violín y el toro suelto en Pedasí, el que crea una condecoración de mérito al productor nacional y el que declara el 12 de marzo de cada año como el día del electricista. Es como si en una empresa el personal encargado de la producción dedicara la mayor parte de su tiempo a la preparación y envío de memes y la junta directiva los adoptara como parte de los estatutos de la compañía. Después nadie sabe por qué las cosas están como están.


