Todo indica que Crispiano Adames presidirá la Asamblea Nacional a partir del 1 de julio, pero, ¿qué sabemos realmente de él? ¿Qué podemos esperar de su presidencia?
SABEMOS QUE es un médico de 59 años de edad, graduado en Ucrania, que se inscribió en el PRD en 1994 y, 10 años después, fue electo segundo suplente del diputado Franz Wever. Bien. Eso nos indica cómo escoge sus mentores. En 2009, fue investigado por la presunta comisión de un delito contra el patrimonio, en perjuicio de la ciudadana Betty Escobar de Lee, pero se desconoce en qué quedó ese asunto, salvo que el entonces magistrado y exasesor de la Asamblea Harley Mitchell solicitó, más de una vez, que se le declarara impedido de conocer el caso. Ajá... Eso nos dice qué tipo de personas no quiere involucrarse en sus asuntos.
EN EL ascenso a la cima, su sherpa ha sido Benicio Robinson. Bueno, lo de la selección de mentores ya lo sabemos. Los dos son miembros del CEN del PRD: Robinson es presidente y Adames, cuarto subsecretario; algo así como su cuarto bate, pero de los que sí aparecen. Y no sólo comparten eso. En 2014, ambos fueron denunciados por Zulay Rodríguez, por presuntas lesiones personales. Según Rodríguez, el 30 de junio de 2014, en una reunión en la sede del PRD, Adames la amenazó, “profiriéndole palabras obscenas, y que le iba a mandar un grupo de mujeres para que la agrediera”. Alterada por lo ocurrido, Rodríguez (siempre según su relato) fue apaciguada por Juan Carlos Navarro y, más tranquila, se encaminó a una reunión de bancada en el Sheraton, donde la abordó una dirigente que, supuestamente cumpliendo órdenes de Robinson, la golpeó en la quijada. Esta denuncia tampoco fue a ningún lado, porque Rodríguez desistió. Por su parte, Adames la denunció por calumnia, pero la queja no fue admitida, por —la clásica...— falta de prueba idónea.
EN CUANTO a la elección de la junta directiva de la Asamblea, en 2015, el pupilo y su maestro ya tuvieron una aventura juntos. Adames tenía los votos para convertirse en presidente y conducir un supuesto plan (en presumible alianza con diputados de CD leales a El Loco) para juzgar y destituir al entonces presidente Juan Carlos Varela y al contralor Federico Humbert. Ese plan fue divulgado, en su momento, por Rubén De León, quien —qué casualidad...— terminó como presidente, con los votos de los panameñistas y de 5 diputados disidentes del PRD. El presunto plan subversivo fue denunciado ante la Corte, que ordenó el archivo por —usted adivinó...— falta de prueba idónea.
TAMBIÉN SABEMOS en dónde busca a sus suplentes. Gracias a la regla del residuo, Adames se reeligió en 2019, acompañado en la papeleta por la exintegrante de Mossack Fonseca, Sara Montenegro. Su elección fue impugnada, en varias instancias, por la hoy gobernadora Carla García. Finalmente, recibió las credenciales el día antes de la toma de posesión.
TAMBIÉN SE podría decir que es un hombre de objetivos muy definidos. Siendo presidente de la Comisión de Gobierno y secretario de la de Presupuesto, surgió el escándalo del proyecto de ley que beneficiaría a su hija al modificar el puntaje mínimo para las certificaciones médicas. De sus modales, ni hablar… Ha dejado ver su casta rofeando a Leandro Ávila con motivo del fallido paquete de reformas constitucionales y denigrando a periodistas, como a Aminta Bustamante, de La Prensa, a la que acusó de hacer periodismo “desde un McDonald’s”.
EL PERIODO de Adames como presidente coincidiría con dos eventos importantes: la ratificación de dos magistrados de la Corte y de tres miembros de la junta directiva de la ACP. También va a coincidir con la elección del nuevo CEN de su partido. La Asamblea ya ha sido en otras ocasiones un vehículo de presión política para obtener favores a cambio de respaldos. ¿Volverá a suceder?


