No todos los virus dejan ver sus ataques en forma epidémica, infectando a grandes cantidades de personas en muchos lugares a la vez, como el que causa la Covid-19. También existen los llamados “oportunistas”, que se alojan en forma latente en células vivas de nuestro organismo por mucho tiempo, utilizan su metabolismo para reproducirse y, ante el menor descuido inmunológico, lanzan su acometida contra quien los hospeda. No parece difícil de entender que algunos políticos, también oportunistas, actúen frente a la sociedad en forma parecida.
PARA entender mejor a Yanibel Ábrego es bueno recordar que llegó a la Asamblea como una desconocida diputada electa por la libre postulación, en 2009, y, de inmediato, se arrodilló ante el amo de turno, que en ese momento era Martinelli, y su casa de oración, Cambio Democrático. En 2016 fue electa segunda vicepresidenta de la Asamblea. Para entonces ya se había convertido en una importante terrateniente en Capira, su feudo político. Aquella elección no fue del agrado del dueño de CD, que hasta escribió una nota al entonces presidente de la AN, Rubén De León, para repudiar a Ábrego e informar que había un proceso disciplinario contra ella y otros 15 miembros de la bancada. A Ábrego no se le revocó la curul y se consagró un año después, en 2017, cuando fue electa presidenta en reemplazo de De León, con el apoyo de 38 diputados de todas las bancadas. Esa fue la primera vez que el amo le llamó traidora… En 2018 logró cómodamente la reelección, a pesar de impedir que la Contraloría fiscalizara la planilla 080 (o tal vez gracias a eso…). El apoyo esta vez fue superior: 50 votos, todos del PRD y CD. Contrario a lo ocurrido el año anterior, los panameñistas le dieron la espalda. En el ínterin, su deidad venida a menos era objeto de la hospitalidad de un centro de detención federal en Miami, oportunidad que aprovechó Ábrego para, con Rómulo Roux, tomar el control de la junta directiva de CD. Martinelli le llamó traidora, por segunda vez… La tercera fue después de las elecciones de 2019. “Díganle no a Yanibel”, escribió despechado.
AHORA Ábrego dice que fue “un gran error” permitir que Martinelli se marchara a fundar otro partido. Lo dijo a las puertas de la casona en El Golf, donde la esperaba su renovado amo. Ahora quien le dice traidora es Roux, mientras los dos reconciliados anuncian sus delirantes planes para 2024, los que, para empezar, excluyen a Roux. “No es que sea un gurú, pero los que estamos aquí somos los que vamos a gobernar en el 2024”, dijo él. Ella ahora tiene la tarea de darle curso a la carta en la que solicitan a Crispiano Adames que pida a la Cancillería que interceda por los “colegas diputados” capturados en Guatemala, que (a falta de plan de fuga) están a punto de ser extraditados. La Constitución, en su artículo 163, establece que la Asamblea tiene prohibido “inmiscuirse por medio de resoluciones en asuntos que son de la privativa competencia de los otros órganos del Estado”. También tiene vedado “exigir al Órgano Ejecutivo comunicación de las instrucciones dadas a los agentes diplomáticos o informes sobre negociaciones que tengan carácter reservado”. La lectura de este artículo debe tener a más de un diputado en negación, cual fundamentalista anticovid.
POR lo menos para el comportamiento de los virus hay vacunas. Contra estos disparates legislativos, lo único que puede ayudar es el distanciamiento de ellos.

