Cada vez que la Asamblea ha debatido reformas al Código Electoral, se ha mostrado proclive a acomodar el marco normativo en función de sus intereses. Ocurre cada cinco años. Eso no quiere decir que allí ya se ha escrito todo en materia de oportunismo personal; el nivel prioritario que le prodigan ha quedado sumamente claro, quizás como nunca antes, en las últimas dos semanas. Reinventando el refrán, diríamos que “para muestra, un ratón”.
El artículo 34 del proyecto de ley 544, consensuado en la Comisión Nacional de Reformas Electorales (CNRE), propone otorgar al Tribunal Electoral la facultad de reglamentar el uso de medios digitales con validación biométrica para la inscripción de adherentes en partidos políticos y la recolección de firmas para las solicitudes de revocatoria de mandato, para apoyo a candidaturas de libre postulación y para la convocatoria a una asamblea constituyente paralela. Sin embargo, parece que a los miembros de la Comisión de Gobierno de la Asamblea les pareció demasiado que la aplicación de esa norma pudiera alcanzar a los diputados, así que decidieron restarse de la ecuación, excluyendo de la propuesta las iniciativas ciudadanas para solicitar revocatorias de mandato. ¿Qué razonamiento jurídico hay tras esta movida? ¿Por qué el uso de medios digitales sí es bueno para recoger las firmas de un referendo constitucional, de adherentes de un partido o de una candidatura independiente, pero no para la revocatoria del cargo de un funcionario de elección popular? ¿Qué mensaje envía alguien que quiere que le apliquen una misma norma a todos, menos a él? Como a esta gente la mueve sus propios intereses individuales, más allá de observar lo que están haciendo, hay que fijarse bien en quién resulta beneficiado.
Pero, en la Asamblea, todo lo que huele mal puede llegar a oler peor, así que la Comisión de Gobierno también introdujo modificaciones de su propia cosecha al Código Electoral con las que, por ejemplo, se eliminaría la condición de entregar el informe de ingresos y gastos de campaña para que un candidato proclamado pueda recibir su credencial. Justo lo que necesitábamos: ¡menos transparencia desde el día uno! Este ya no es solo un ejemplo de camisa hecha a la medida, sino de normas pensadas para acabar con los mecanismos de rendición de cuentas. Al eliminar ese requisito, se crea un mejor ambiente para posibles actos de corrupción y para la violación deliberada de normas que tienen que ver con límites de donaciones. Solo faltó que exigieran que, como suplentes, sólo puedan postular a líderes del crimen organizado o personas con un prontuario delictivo.
Y si de camisas a la medida hablamos, siempre es bueno identificar al sastre. Benicio Robinson, presidente del PRD y señor feudal de Bocas del Toro, se designó a sí mismo como miembro principal en la CNRE, en representación de su partido. Y es Robinson, precisamente, quien introdujo muchas modificaciones al proyecto 544. Así que él es quien toma las medidas, decide la tela y los colores que mejor combinan y cose la camisa para que, al final, se la ponga él mismo. Estas son las personas que descosen nuestra democracia.

