Aunque los barcos siguen llegando al Canal, la administración prevé un impacto negativo en los ingresos por la pandemia y la caída del precio del petróleo, que permite a los buques buscar otra ruta más larga.
“El impacto va a venir porque el precio del combustible está muy bajo. Otra ruta, como Suez, acaba de dar un descuento mayor y el comercio mundial está deprimido”, reconoce la subadministradora del Canal, Ilya Espino de Marotta.
