CRISIS MIGRATORIA

El dilema de la caravana: colarse a Estados Unidos o quedarse en México

El dilema de la caravana: colarse a Estados Unidos o quedarse en México
El dilema de la caravana: colarse a Estados Unidos o quedarse en México

Con la brújula apuntando hacia su sueño americano, miles de centroamericanos lo dejaron todo para emprender una odisea de 4 mil 400 kilómetros. Cargando niños y esperanzas, llegaron a la infranqueable frontera estadounidense y ahora deben plantearse si continuar el viaje clandestinamente o resignarse a México.

Tras un periplo a pie y autoparada desde Honduras que duró más de un mes, la caravana migrante viene llegando desde hace una semana a Tijuana, una ciudad del noroeste de México fronteriza con Estados Unidos (EU).

Ahora ya suman casi 5 mil centroamericanos -en su mayoría familias hondureñas- cuyo camino se estancó en un albergue improvisado en un barrio marginal, donde duermen hacinados y a la intemperie, soportando las altas temperaturas del día y las gélidas noches que caracterizan a esta desértica zona.

Solo hay 30 baños y 9 duchas en el polvoriento refugio, donde pululan epidemias de influenza, infecciones respiratorias, tuberculosis y piojos. Para obtener dos raciones de comida al día hay que hacer filas interminables.

Con una voluntad de hierro, los migrantes abrieron -a veces a la fuerza- las fronteras entre Guatemala y México, pero al llegar a las puertas estadounidenses se toparon con una fortaleza de entramados de púas y barricadas metálicas, vigilada día y noche por uniformados fuertemente armados.

Alegando que la caravana busca una “invasión” a EU, el presidente Donald Trump dispuso el envío de hasta nueve mil soldados a su frontera con México, la cual ha amenazado con cerrar.

Así, optar por “el ‘coyote’ [traficante de personas] es lo más lógico”, dice Danilo Mejía, un hondureño que espera recibir ayuda de su familia en Nueva York para costearse este tipo de viaje. Según cuenta, los “coyotes” o “polleros” cobran unos $7 mil, pero también ofrecen sus servicios gratuitamente si el cliente accede a llevar droga. “Te dan una mochila de 80 libras y hasta te pagan mil 500 dólares” por transportarla durante tres días de caminata en el desierto. Yo jamás podría llevar tanto peso”, dice Mejía.

Con su discurso antiinmigrante, Trump amenaza constantemente a la caravana, pero un juez federal de California suspendió un decreto presidencial que establecía que los migrantes que cruzaran clandestinamente no podrían pedir asilo.

Algunos integrantes de la caravana se han inscrito en listas de espera para tramitar en México el asilo en Estados Unidos, pero muchos se desaniman al darse cuenta que podrían esperar durante meses. Otros temen iniciar el trámite, convencidos de que sus datos personales serán utilizados para deportarlos.

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