Alrededor de un millar de migrantes que partieron el sábado desde Chiapas, en el sur de México, continuaba ayer su marcha hacia la capital del país, donde esperan que sus trámites para transitar o permanecer legalmente puedan resolverse con celeridad.
La caravana, denominada “por la justicia, la dignidad y la libertad del pueblo migrante” y conformada por extranjeros de al menos ocho nacionalidades, partió el sábado desde Tapachula y seguía su paso por la carretera costera de Chiapas tras pernoctar en la localidad de Huehuetan.
El grupo salió con el objetivo de llegar a Huixtla, distante a 18 kilómetros. Avanzan a paso lento y bajo vigilancia de agentes del Instituto Nacional de Migración y de la Guardia Nacional, constató la AFP.
Ismael Gualapuro y su esposa Lizbeth Guisun, ecuatorianos de 23 años que viajan con su hija Kenai de dos, relatan que han tenido suerte de no ser intervenidos por la Guardia Nacional y que su objetivo es llegar a Estados Unidos (EU) para trabajar.
“En mi país ya no se puede, el país, la sociedad, está en decadencia, y no quiero que con eso crezca mi hija”, dice Gualapuro.
La familia pasó dos meses en Tapachula donde tanto autoridades de Migración como de la Comisión de Ayuda a Refugiados les dijeron que no podían ayudarlos “porque hay demasiada gente”. “Ya cuando se escuchó la caravana nos llamaron que nos podrían dar cita, pero para marzo del otro año”, agrega Gualapuro.
“Vamos a la Ciudad de México a pedir por favor que se nos dé libertad en este país (...) estamos retenidos aquí desde hace seis meses, ya no podemos más, acá no tenemos trabajo”, dijo Joseph, de Nicaragua.
Consultado sobre el reclamo de estos migrantes, Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de Naciones Unidas, dijo ayer que “es importante que los migrantes sean tratados con respeto y dignidad” y que las solicitudes de refugio sean atendidas “rápidamente”.
Por Tapachula ingresan decenas de miles de migrantes que buscan refugio en México, especialmente centroamericanos y haitianos que huyen de la violencia y la pobreza en sus países y que intentan llegar a EU. Ese flujo se ha acelerado este año.
Según cifras oficiales, 1.3 millones de migrantes fueron detenidos en la frontera sur estadounidense desde la llegada del presidente Joe Biden a la Casa Blanca en enero, una ola migratoria no vista en dos décadas.
La organización Human Rights Watch denuncia que México ha expulsado a unos 54 mil extranjeros en lo que va de 2021. Las autoridades mexicanas han disuelto varias caravanas, en medio de denuncias de abuso de autoridad.

