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Castillo toma el poder en Perú y anuncia una reforma constitucional

El nuevo mandatario peruano aseguró que gobernará desde las calles y aseguró que no aplicará expropiaciones.

Castillo toma el poder en Perú y anuncia una reforma constitucional
‘No gobernaré desde la Casa de Pizarro, porque creo que tenemos que romper con los símbolos coloniales’, afirmó el gobernante del país andino en su primer discurso. AFP

El presidente de Perú, Pedro Castillo, anunció en su primer discurso que enviará al Congreso un proyecto para reformar la Constitución, instantes después de asumir el poder ayer en medio de un clima de esperanza para una mitad de sus compatriotas y de temor para la otra.

Luego de afirmar que Perú no puede estar “condenado a seguir prisionero” de la Constitución promulgada en 1993 por el entonces presidente, Alberto Fujimori, Castillo anunció: “presentaremos ante el Congreso un proyecto ley para reformarla que, tras ser debatido por el Parlamento, esperamos que sea aprobado y luego sometido a referéndum popular”.

La propuesta de campaña de Castillo de cambiar la Constitución, que privilegia el liberalismo económico, fue rechazada por su rival en el balotaje del 6 de junio, Keiko Fujimori, hija del expresidente, y por otros adversarios políticos.

“Insistiremos en esta propuesta, pero dentro del marco legal que la Constitución proporciona. Tendremos que conciliar posiciones con el Congreso”, indicó Castillo, cuyo partido Perú Libre tiene solo 37 de los 130 escaños.

“Castillo propone el camino chileno para la constituyente. Un pacto con el Congreso que genere una reforma”, tuiteó el analista político Juan de la Puente.

Primer discurso

El maestro rural fue juramentado como nuevo presidente para el periodo 2021-2026 por la jefa del Congreso, la opositora María del Carmen Alva, quien además le colocó la banda presidencial bicolor.

Vestido con traje andino negro con bordados y su clásico sombrero blanco de copa alta de su natal Cajamarca, Castillo caminó al Parlamento de la mano de su esposa, Lilia Paredes, desde el Palacio de Torre Tagle, la sede de la cancillería, distante a cuatro cuadras.

En su primer discurso anunció además que no dirigirá al país desde el Palacio de Pizarro, la casa de gobierno, pues planea convertirlo en un museo, y que al término de su mandato retomará sus “labores docentes de siempre”.

“No gobernaré desde la Casa de Pizarro, porque creo que tenemos que romper con los símbolos coloniales. Cederemos este Palacio al nuevo Ministerio de las Culturas para que sea usado como un museo que muestre nuestra historia”, dijo.

“Durante la campaña electoral se dijo que vamos a expropiar. Es totalmente falso”, declaró en otra parte de su mensaje, aunque afirmó que busca un “nuevo pacto con los inversores privados”.

Tres días de ceremonias marcarán la asunción de Castillo, quien tiene el desafío de superar la pandemia de la Covid-19, reactivar la economía y acabar con las convulsiones políticas que llevaron al país a tener tres presidentes en noviembre de 2020.

Muchas calles del centro de Lima estaban cercadas por la policía, que desplegó 10 mil agentes, mientras decenas de partidarios de Castillo manifestaban su apoyo.

Escenario

Castillo asumió en medio de la esperanza de millares de compatriotas, pero también inquietud del sector privado y buena parte de peruanos que temen un brusco giro hacia el socialismo luego de tres décadas de políticas liberales.

Tres horas después de la juramentación, llegó a Lima el canciller del régimen de Nicolás Maduro, Jorge Arreaza, informó la agencia estatal Andina. Su visita marca un giro en la política exterior de Lima, que en 2019 reconoció al opositor Juan Guaidó como legítimo gobernante venezolano, igual que otros 60 países.

Venezuela fue tema recurrente en la campaña del balotaje, pues la candidata Fujimori afirmaba que Castillo pretendía seguir los pasos de Maduro, aunque el ahora presidente negó ser chavista o querer copiar el modelo venezolano.

Castillo recibió el lunes una llamada telefónica del jefe de la diplomacia estadounidense, Antony Blinken, quien además de felicitarlo le dijo que Washington espera de él “un rol constructivo” respecto de Venezuela, Cuba y Nicaragua.

A la juramentación asistieron el rey Felipe VI de España, cinco presidentes (Argentina, Bolivia, Colombia, Chile y Ecuador) y dos vicepresidentes (Brasil y Uruguay), así como un enviado del presidente estadounidense, Joe Biden, el secretario de Educación, Miguel Cardona.

Castillo, de 51 años, es católico y contrario al aborto y las uniones entre personas del mismo sexo. Ganó notoriedad en 2017 al encabezar una huelga de profesores.


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