La Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) contará con un presupuesto histórico para el próximo año, pero es insuficiente para garantizar la sostenibilidad y desarrollo del país en ese aspecto.
La suma será de $50.7 millones, lo que representa un aumento en comparación al presupuesto de la vigencia del año en curso, que asciende a $40.5 millones.
De ese total de $50.7 millones, $43 millones 689 mil 212 serán destinados al presupuesto de inversiones, mientras que el restante, $7 millones 26 mil 700, para el funcionamiento de la institución.
Se trata de un hecho sin precedente en la Senacyt, ya que por varios años ha sufrido recortes (ver tabla).
Milagro Mainieri, secretaria nacional encargada de la Senacyt, destacó que este recurso adicional fortalece la ejecución de nuevos programas de investigación.
Aunque los fondos son bien recibidos, desde la oficina de Planificación de la Senacyt se reconoce que estos no son suficientes y que esta situación repercute en la formación de recurso humano especializado y en la inserción en Panamá de ese personal.
Los límites presupuestarios también inciden en la falta de infraestructura adecuada, equipos e insumos, financiamiento para investigación, entre otros.
PROBLEMA DE VIEJA DATA
Mainieri sostuvo que el país está“muy lejos” de la meta propuesta en el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2015-2019, el cual propone que Panamá alcance el promedio latinoamericano de 0.7% de inversión en estos temas, respecto al producto interno bruto (PIB).
Sin embargo, datos del Banco Mundial indican que en el país la inversión anual en temas de ciencia, investigación y tecnología es de 0.2% del PIB del país, es decir, 0.5 puntos por debajo del de la región.

En países como Estados Unidos se destina el 2.7%, mientras que en Costa Rica y Cuba la cifra ronda el 0.4%.
Según el Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, para este año la inversión en estos temas debió ser de 0.4%, mientras que para 2018 la cifra debía alcanzar 0.7%.
Carmenza Spadafora, investigadora del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología, manifestó que se trata de una situación “vergonzosa” para un país que quiere ser un modelo en la región.
Desde su punto de vista, el país carece de políticas públicas que impulsen el desarrollo de la ciencia, investigación y tecnología.
Agregó que se trata de una situación de arrastre, en la que los diferentes gobiernos “no han tenido la visión” de establecer este tema como una prioridad para impulsar y cultivar productos propios y de acuerdo con las necesidades del país en temas como salud, educación, ambiente y gestión agropecuaria.
Por su parte, Néstor Sosa, director del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, enfatizó en que se requiere hacer cambios que permitan al país diversificar y asegurar su economía.
Sosa especificó que urge un cambio de conciencia, tanto de los gobernantes como del sector privado, para comprender que la ciencia y la tecnología pueden ser productivas al mismo nivel que lo es la banca, el transporte, la logística y el turismo.
Concluyó que alcanzar esa meta no solo requiere dinero, sino también mejores estructuras, repatriar a los investigadores y más participación del sector privado.
En tanto, el investigador Xavier Sáez-Llorens planteó que los temas de investigación y cultura han sido desplazados por “políticas populistas y proselitistas, orientadas a preservar agendas personales y partidistas.
A su juicio, urge que el país sea visto como un hub de conocimiento e investigación, para poder borrar “nuestra paupérrima imagen internacional de centro de corrupción y lavado de dinero”, de lo contrario, añadió, el país estará destinado al atraso y a la pérdida de competitividad en el escenario regional y mundial.
