El científico panameño Guillermo Antonio Ameer creó el primer dispositivo médico ortopédico, para uso en cirugías de rodilla y tobillo, capaz de regenerar el tejido y desaparecer con el tiempo del cuerpo.
Ameer, quien es profesor de ingeniería biomédica en Northwestern University, en Chicago, Estados Unidos, explicó que son tornillos biodegradables hechos en un biomaterial compuesto de partículas de cerámica, similar al que se encuentra en nuestros huesos, y un polímero antioxidante a base de citrato, desarrollado en su laboratorio.
Este biomaterial, llamado Citregen, a medida que se conecta con el tendón o ligamento va regenerando el tejido original.
Ameer detalló que una vez el biomaterial es implantado en un túnel creado por el cirujano en el hueso –para fijar el ligamento o tendón al hueso– el polímero se disuelve liberando citrato, una molécula que es importante para el metabolismo de las celulas y tejidos adyacentes.
El citrato es antiinflamatorio, tiene propiedades antibacteriales y promueve los procesos para que las células se conviertan en células óseas, acelerando la regeneración del hueso y la interfaz entre el hueso, ligamento o tendón. “Eventualmente, el polímero desaparece y la cerámica o mineral es metabolizado e incorporado en el nuevo hueso que se forma, y comienza el proceso de regeneración en el área donde se coloca el dispositivo”, precisó Ameer.
La primera publicación de este material fue en la revista científica Advanced Materials en 2004.
Actualmente, trabajamos con estos biomateriales para solucionar problemas en el área ortopédica. En resumen, llevamos más de 15 años de investigación, mencionó el científico panameño.

El dispositivo recibió recientemente la autorización de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés), y se puede utilizar también para la unión de tejido suave al hueso, como hombro, muñecas, entre otros.
Los tornillos para huesos biodegradables no son nuevos, pero se ha informado que los que se usan ahora causan inflamación crónica, tardan entre 3 a 5 años en desaparecer, pero causando mucha inflamación en el paciente.
Ameer, junto a su equipo de trabajo, también creó en 2018 un vendaje regenerativo para heridas en pacientes diabéticos, cuatro veces más rápido que el tradicional.
El vendaje está hecho a base de una molécula especial, que contiene un ácido cítrico en su composición, el cual es capaz de pasar de líquido a un gel que se solidifica en función de la temperatura corporal. El material tiene propiedades que previenen la oxidación de tejidos, la cual es producto de la inflamación crónica, que impide, por ejemplo, que las heridas de pie diabético no cierren efectivamente. Luego, combinaron este material con un fragmento especial de la proteína laminina, que está en muchos tejidos del cuerpo, resultando en un material que atrae las células de la piel para que el gel penetre y repare la herida.
Ameer estudió en el Instituto Panamericano, y residía en el corregimiento de Betania. Luego viajó a continuar sus estudios e ingresó a la University of Texas, en Austin, donde estudió licenciatura en ingeniería en química.
Posteriormente, cursó un doctorado en ingeniería química y biomédica en el Massachusetts Institute of Technology, en Cambridge.
Actualmente, trabaja como profesor de ingeniería biomédica y director del Center for Advanced Regenerative Engineering, en Northwestern University.
