Controlar los conglomerados o clusters en corregimientos específicos de la región metropolitana y en la provincia de Panamá Oeste es uno de los retos que enfrentan las autoridades del Ministerio de Salud (Minsa) para evitar la propagación del virus.
El reporte epidemiológico del pasado domingo 31 de mayo evidenció que más de la mitad (261) de los 445 nuevos casos positivos tenía su origen en clusters ubicados en ocho corregimientos distribuidos en Panamá este y Panamá Oeste.
Las autoridades sanitarias informaron que mantienen bajo vigilancia epidemiológica esas zonas, pero aún no se ha contemplado establecer cercos sanitarios, por ejemplo, en el área metropolitana.
El Minsa informó que para que se establezca un cerco sanitario los directores regionales deben hacer la recomendación a la ministra Rosario Turner, para que ella dicte las directrices a la Dirección Nacional de Salud Pública y se certifique, decrete y coordine con los estamentos de seguridad que son los que deben cuidar y verificar el perímetro.
Jorge Luis Prosperi, exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud, indicó que para evitar la aparición de más clusters se debe recordar a la población la importancia del uso de la mascarilla, el distanciamiento físico y el lavado de manos, entre otras medidas.
Jorge Mota, exdirector del Instituto Gorgas, indició que se debe elevar el número de pruebas, tratar de llegar a menos del 10% de positividad y dar seguimiento a todos los positivos y sus contactos.

El virus pulula en ‘clusters’ de las periferias de la ciudad
La existencia de los conglomerados o clusters, es decir, de focos de infección del SARS-CoV-2 en regiones específicas del país, es una de las condiciones que impide que la curva epidemiológica del virus que causa la Covid-19 decrezca y, por ende, es uno de los desafíos que enfrenta el Ministerio de Salud en el manejo de la epidemia.
La situación, en palabras de los epidemiólogos, implica la existencia de una “meseta” –sin crecimiento pero con número constante de casos– desde finales de abril.
Esta afirmación se ve reflejada en el informe epidemiológico brindado por el Minsa el pasado 31 de mayo. Los registros presentados indican que de los 445 casos confirmados reportados ese día, más de la mitad (261) correspondía a personas contagiadas provenientes de ocho corregimientos en los que se han identificado clusters, los cuales se encuentran en las periferias de la ciudad capital, en el sector de Panamá este y en la provincia de Panamá Oeste.
Los ocho corregimientos que el pasado domingo (en un día) mantenían un alto número de casos positivos son: Pacora (86 en el centro penitenciario Virgen de La Merced ), Arraiján (41), Vista Alegre (39) , Juan Demóstenes Arosemena (18), Tocumen (30), Juan Díaz (18 ), Pedregal (18) y Calidonia (11).
Mientras, de los 184 restantes, 98 correspondían a reportes tardíos de pruebas diagnósticas de la Caja de Seguro Social (CSS), y 86 a casos identificados en distintos puntos del país. Es decir, que de no existir clusters los casos del día habrían sumado 184, incluidos los rezagados de la entidad de seguridad social.
Los últimos conglomerados reportados por el Minsa están en algunos de los corregimientos en los que el Minsa ha registrado más de 20 casos en las dos últimas semanas. En la semana epidemiológica que va del 17 al 23 de mayo, 22 corregimientos del país reportaron más de 20 casos. En el informe del pasado martes 19 de mayo –que incluía datos del 10 al 16 de mayo– los corregimientos con ese número de casos sumaban 19.

Control de ‘clusters’
El virólogo y epidemiólogo del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, Jean Paul Carrera, sostiene que en la etapa en que se encuentra la epidemia es difícil evitar los conglomerados, porque se necesitaría un ejército para rastrear todos los contactos de los casos positivos.
Aunque reconoció que lo ideal sería rastrear todos los contactos generados en estos clusters para ponerlos en aislamiento, no se cuenta con el suficiente recurso humano para ello.
El informe del Minsa hasta el 31 de mayo muestra que los cinco corregimientos para los que se requiere un mayor esfuerzo, por su alto número de casos, son: Tocumen (722), Pacora (604), Arraiján (603), 24 de Diciembre (483) y Curundú (390). Y estas son justo las áreas en las que ayer, con el levantamiento de la cuarentena y la reactivación del bloque 2 de actividades, se observó un gran número de personas abordando el transporte público con mascarilla pero sin mantener el distanciamiento físico necesario para tratar de frenar los contagios.
Jorge Luis Prosperi, especialista en Salud Pública y exrepresentante de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en países de la región de América, subrayó que se debe establecer una comunicación permanente con la población para que se cumplan las medidas de higiene y distanciamiento físico.
Además, expresó “que se debe implementar una vigilancia para que las empresas y transportes también cumplan”. Ayer circuló un video de un “diablo rojo” recibiendo un gran número de personas, sin guardar distancia alguna y frente a dos unidades de la policía. Y dentro del bus, la gente parada y apretada.
Señaló que el gobierno tiene que buscar la manera de poner orden en en temas como el transporte, y recomendó a las empresas establecer horarios escalonados. Sin embargo, apuntó, la población debe cumplir.
Un camino escabroso
Jorge Motta, exdirector del Gorgas y exsecretario nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, remarcó que se debe seguir aumentando el número de pruebas y lograr llegar a 10% positividad, así como dar seguimiento a todos los positivos y sus contactos.
“Las estrategias deben ser aplicadas con mayor fuerza donde exista mayor probabilidad de contagio y esto se logra con análisis basados en inteligencia epidemiológica”, añadió.
Motta recordó a las autoridades que deben mantener y aumentar el mensaje sobre la seriedad y riesgo de muerte de esta epidemia en comunidades de alto riesgo.
El científico dijo que hay una variable que el Minsa no puede controlar y es el comportamiento humano, que muchas veces está condicionado por la pobreza y el hacinamiento.
“Esto hace casi imposible separar a las personas afectadas por el virus de los no afectados y así continúa y se amplifica el ciclo de infección. Esta pandemia vuelve a demostrar las desigualdades socieconómicas en nuestro país”, indicó.
Ante el escenario del país, Motta reconoció que aunque no es fácil para unos, será necesario cambiar la rutina de vida por mucho tiempo y, quizás, por el resto de nuestras vidas, manteniendo las medidas de protección personal recomendadas. Recomendó a las autoridades de salud reajustar constantemente su estrategia, ya que esta es una situación dinámica de la cual se aprende algo nuevo cada día. Mientras, al Ejecutivo, más presencia en su rol de guía del camino escabroso que vamos a tener que caminar, concluyó .
Actualmente, Panamá ocupa la posición número 11 en casos y defunciones totales de las Américas, según el último informe de la OMS. Por ello, expertos de salud indican que es necesario que la población redoble su compromiso con las medidas de distanciamiento físico y lavado de manos, entre otras medidas.
