La ciudad de Panamá cumple hoy 498 años de fundación entre cambios urbanos, como parte de una metamorfosis casi infinita.
Todo comenzó en lo que actualmente se conoce como Panamá Viejo, en 1519, y tras varios hechos históricos que van desde el ataque de corsarios hasta el éxodo hacia el Casco Antiguo de San Felipe, la urbe no para de mutar.

Hoy día, el boom inmobiliario durante las últimas décadas le dio un nuevo rostro a la metrópoli, pero detrás de toda esa bonanza se generó un problema de desorden urbano que en el presente tiene enfrentados a activistas y promotores de proyectos.

Muchos de esos reclamos tienen que ver con la exigencia de más espacios públicos y verdes, así como aceras y ciclovías para interactuar como comunidad. Otro aspecto que también está cobrando fuerza en el debate público es el uso de suelo y los cambios de zonificación.

El reciente Plan Metropolitano de la Ciudad, presentado por el Banco Interamericano de Desarrollo y el Municipio de Panamá, precisa que en los últimos 25 años, la ciudad experimentó un alto crecimiento demográfico, duplicando su población de 830 mil habitantes en 1990, a 1.7 millones actualmente.

Este crecimiento, determinado en gran parte por la migración nacional, triplicó la huella urbana.
En el marco de esta realidad, se concluye que “urge” la formulación de una visión estratégica a largo plazo que oriente el desarrollo urbano y coordine las acciones con los actores que intervienen en la construcción de la ciudad: servidores públicos de los distintos niveles de gobierno, el sector privado, oenegés, universidades y la sociedad civil organizada.

