Claudia López asumió ayer como la primera alcaldesa electa de Bogotá. De 49 años, la opositora al presidente de Iván Duque reivindicó su origen modesto, “sin cuna ni apellidos”, así como su condición “diversa” tras su matrimonio con la senadora Angélica Lozano el pasado 16 de diciembre.
También hizo hincapié en su elección en un país gobernado históricamente por hombres de las élites liberal y conservadora. “Gracias a todos por (...) acompañarme en este momento tan especial de la vida”, dijo en su discurso de investidura.
López rompió con la tradicional ceremonia de posesión y organizó un acto en el parque Simón Bolívar, al oeste de Bogotá, al que llegaron cientos de personas.
Junto con ella asumieron los alcaldes, gobernadores y demás autoridades locales electas el 27 de octubre de 2019, en una jornada que deparó una dura derrota para el partido en el poder, el Centro Democrático, en las principales ciudades.
López convocó a los bogotanos a construir una cultura que destierre, “de una vez y para siempre el racismo, el clasismo, el machismo y la xenofobia, a través de una pedagogía de la igualdad”.
Presentó una “agenda de cambio” para sus cuatro años de gestión, centrada en el combate a la inseguridad, los atascos, la promoción de empleos, educación gratuita y de calidad; y prometió “reverdecer la ciudad”.
