El Poder Legislativo de Estados Unidos está dividido en dos: la Cámara de Representantes, dominada por el partido demócrata; y el Senado, dominado por el partido Republicano. En el proceso de los juicios políticos que son de competencia del Poder Legislativo, la Cámara de Representantes investiga, y el Senado juzga y condena. La investigación de la Cámara de Representantes se terminó ayer, cuando el Comité Judicial presentó los cargos del juicio político contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Los cargos deben ser votados por el pleno de la Cámara de Representantes para que el juicio político se inicie propiamente en el Senado. Los congresistas y senadores estadounidenses, no pueden mandar a nadie a la cárcel. Solo lo pueden destituir. Una vez destituido, le compete a las autoridades ordinarias investigarlo, acusarlo y juzgarlo por algún delito. Solo entonces, el ex funcionario condenado puede ser enviado a la cárcel.
Existían múltiples opciones de cargos que podían ser aplicados a Donald Trump, pero se escogieron, por razones políticas, las dos acusaciones más fáciles de probar: el abuso de poder, por proponer un cambalache a Ucrania para recibir 391 millones de dólares en ayuda militar, para que el gobierno de ese país investigara por corrupción, al hijo del precandidato presidencial demócrata Joe Biden. El otro cargo es el de obstrucción al Congreso, ya que la Casa Blanca impidió que el cuerpo legislativo, en su labor investigativa, tuviera acceso a los funcionarios y exfuncionarios del gobierno de Trump para interrogarlos, al igual que limitó el acceso del Congreso a documentos claves.
Para condenar a Trump en el Senado se necesitan 67 votos. Los demócratas solo tienen 47, por lo que sería un terremoto político que las acusaciones contra Trump recibieran el apoyo de 20 senadores republicanos. El cálculo político, es que la población de Estados Unidos reaccionará contra los senadores republicanos que deben ir a reelección en el año 2020, y por supuesto, ganar el premio mayor, esto es la derrota electoral de Donald Trump en noviembre del mismo año.
Como es excepcional la política electoral estadounidense es posible que Trump se reelija, pero que los republicanos pierdan el Senado. Iguamente, los demócratas pudieran ganar la Presidencia y seguir siendo minoría en el Senado. De cualquier forma, la decisión final del caso Trump la tendrán los votantes el próximo noviembre.
