Un tribunal de Perú condenó ayer al fundador del grupo rebelde Sendero Luminoso, Abimael Guzmán, a una segunda cadena perpetua, por un atentado con un coche bomba que dejó 25 muertos en un barrio residencial de Lima en 1992.
Junto a Guzmán, de 83 años, también fueron condenados a cadena perpetua por el delito de terrorismo otros nueve integrantes de la cúpula de Sendero Luminoso, un grupo maoísta que se enfrascó en una guerra interna a fines del siglo pasado con la intención de imponer un Estado comunista en el país.
El excabecilla del grupo guerrillero, con pelo canoso y barba, estuvo mirando el piso durante casi toda la audiencia, que se extendió por más de seis horas.
Guzmán, exprofesor universitario de filosofía, ya cumple una sentencia de cadena perpetua desde hace 26 años en una base naval por terrorismo. Los fiscales acusaron a Guzmán de ser autor mediato por la detonación de un vehículo con 400 kilos de explosivos en el barrio de Miraflores en 1992.
