La Corte Suprema de Chile condenó ayer a 33 exagentes, incluidos jerarcas de inteligencia de la dictadura de Augusto Pinochet, por el secuestro de cinco opositores en 1987, los últimos desaparecidos del régimen militar.
Las víctimas, Julián Peña, Alejandro Pinochet, Manuel Sepúlveda, Gonzalo Fuenzalida y Julio Muñoz, que integraban el opositor Frente Patriótico Manuel Rodríguez, “fueron secuestradas por agentes del Estado en represalia por el secuestro del coronel del Ejército Carlos Carreño” y sus restos arrojados al mar, dice el fallo.
Álvaro Corbalán y Hugo Salas, dos de los máximos jerarcas de la temida Central Nacional de Inteligencia, fueron condenados a 15 años de presidio. Ambos cumplen condena por otras causas de violación a los derechos humanos. Iván Quiroz, jefe del operativo policial, es el otro condenado por el caso que ya cumplía prisión por otros delitos. Quiroz y los restantes exagentes recibieron en libertad la condena que va de 10 años a 5 años y un día y una única sentencia que definió la libertad vigilada.
Ahora, la justicia tiene 15 días para completar el proceso que terminará con los condenados tras las rejas.
En diciembre de 2016 había unas mil 200 causas penales por crímenes durante la dictadura de Pinochet.