Los efectos negativos de la Covid-19 sobre la economía y el sector laboral están perjudicando los sectores más vulnerables del país, entre ellos, los pueblos indígenas.
Tal es el caso de una parte de la población guna que vive en las provincias de Panamá y Panamá Oeste, que está solicitando al Congreso General Guna que le permita volver a la comarca, debido a que ahora mismo hay un cerco sanitario en esa región.
Frente a esta petición, el Congreso pidió al Ministerio de Salud (Minsa) que se establezca un “corredor humanitario” para gunas que vivan en el área metropolitana y que por falta de trabajo o recursos deseen volver a Guna Yala, pero hasta ahora no se ha tomado una decisión.
Atencio López, asesor del Congreso, subrayó que tienen unas 5 mil peticiones de personas que lo perdieron todo en la ciudad de Panamá con la crisis económica y buscan volver al archipiélago en el Caribe.
“La mayoría trabaja en restaurantes o negocios relacionados con el sector de servicios y ahora mismo está desempleada. A otros no los quieren en las viviendas que rentaron para estar con sus familias”, acotó el dirigente guna.
Según López, en la comarca hay unos 35 mil gunas y calculan que afuera hay otros 40 mil. Y pese a que aún no hay un acuerdo con el Minsa, dijo que algunas familias comenzaron a trasladarse a través de trochas y áreas de difícil acceso, lo que pone en peligro sus vidas.
Anelio Merry, vocero del Congreso, indicó que se trata de una situación difícil, por lo que es necesario el corredor humanitario hacia la comarca.
En Guna Yala hay alrededor de 49 comunidades distribuidas en islas.
