POLÍTICA

La corrupción absorbe los comicios brasileños

La corrupción absorbe los comicios brasileños
La corrupción absorbe los comicios brasileños

La indignación por los escándalos de corrupción rodea de incertidumbre las presidenciales de octubre en Brasil, pero los analistas descartan que sirva para renovar el Congreso, una de las instituciones más desprestigiadas del país.

La corrupción (con 21%) encabeza la lista de graves problemas de los brasileños, seguida por la salud (19%), según una encuesta de la firma Datafolha de abril. El tema está en el candelero desde que la operación Lava Jato (lavadero de autos) destapó en 2014 una enorme trama de sobornos enquistada en el Estado, en torno a la petrolera paraestatal Petrobras, con implicados de casi todos los partidos.

“Hay una voluntad de la población de renovar. De hecho, hay un clamor contra la corrupción”, señala Sylvio Costa, director de la consultora política Congresso em Foco.

El tsunami político-judicial apenas dejó títere con cabeza.

“Lula está preso para no ser elegido presidente de la República porque, a pesar de estar preso, cada día tiene más apoyo...”.


Dilma Rousseff
Expresidenta de Brasil.

El presidente conservador Michel Temer (PMDB) y parte de su círculo cercano han sido denunciados por corrupción; y el exmandatario de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) purga desde abril 12 años y un mes de cárcel.

Lula, de 72 años de edad, recordado por sus programas de distribución de renta, es favorito en los sondeos, con casi un tercio de intenciones de voto, aunque su candidatura por el Partido de los Trabajadores (PT) debería ser invalidada, a causa de su situación legal.

Sin Lula, llega en primer lugar el diputado ultraderechista Jair Bolsonaro (PSL, 15%), seguido por la ambientalista Marina Silva (13%), según una encuesta Ibope de fines de junio.

Ambos destacan que las acusaciones no los tocaron y se presentan como alternativa al PT y al Partido de la Socialdemocracia Brasileña (PSDB, centro-derecha), que han dominado las pugnas políticas en los últimos 24 años.

“Hoy, sin ninguna duda, Bolsonaro es el candidato que más se beneficia de la crisis política y del descontento con los políticos actuales (...). Pero Marina Silva y [el centro-izquierdista] Ciro Gomes, otros candidatos antisistema, también se benefician de esa situación”, explica Costa.

Desconfianza

Siete de cada diez brasileños desconfía de los partidos y casi el mismo porcentaje (67%) del Congreso, según DataFolha.

De acuerdo con el sitio periodístico especializado Congresso em Foco, un tercio de los 513 diputados y más de la mitad de los 81 senadores están bajo “investigaciones criminales o acciones penales”.

Los fiscales de la “Lava Jato” instaron a votar por políticos con “pasado limpio”, en sintonía con el sentimiento popular sobre la urgencia de cambiar un sistema ampliamente basado en la compra de apoyo -mediante sobornos o reparto de cargos públicos- para poder gobernar.

El director ejecutivo de la organización Transparencia Brasil, Manoel Galdino, tampoco cree que las convulsiones del escándalo Lava Jato cambien el mapa en el Congreso, “no porque los electores no quieran o no estén preocupados [por la corrupción], sino porque los políticos tradicionales van a controlar bastante los recursos de campaña (...) y los nuevos candidatos no van a llegar a los votantes”.

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