Cuando la administración de Laurentino Cortizo asumió el poder, el saldo de la deuda pública era de $26,612.4 millones. Dos años y medio después, al cierre de 2021, la cifra se ha disparado hasta los $40,487.8 millones.
Se trata de un salto de 13,875.4 millones, superior a los aumentos registrados en los cinco años completos de cada una de las administraciones que precedieron a Cortizo.
Al inicio de su mandato, Cortizo y su equipo reprocharon a la administración de Juan Carlos Varela por haber adeudado pagos a proveedores por años y por dejar en 2019 un balance fiscal en números rojos.
En 2020, la llegada de la pandemia y su gestión hicieron que se dispararan los compromisos del Estado, debido a la combinación de factores como la contracción de la economía, los menores ingresos públicos y el aumento del gasto.
El economista Ernesto Bazán dijo que la causa del crecimiento de la deuda es el “despilfarro fiscal”, haciendo referencia al aumento del gasto operativo en la coyuntura actual. “No se ha evidenciado una búsqueda de austeridad en época de pandemia”, sostuvo.

