El número de privados de libertad que cuenta con una condena ha aumentado en los últimos tres años en 17 puntos porcentuales: mientras en marzo de 2017 los detenidos en esta condición representaban el 44% del total, actualmente esta cifra -actualizada a marzo de 2021- alcanza el 61%.
Hoy día, la población penitenciara total es de 18 mil 307 personas.
Así consta en un informe del Ministerio de Gobierno (Mingob), que se encarga, a través de la Dirección General del Sistema Penitenciario, de las 23 cárceles del país. El 61% representa 11 mil 129 reclusos. El resto están bajo investigación o esperan sentencia.
El mayor porcentaje de detenidos con una condena en firme se encuentra en alguna de las cárceles del interior del país. Por ejemplo, en la cárcel Los Algarrobos de Chiriquí, que tiene 198 privados de libertad, el 80% está condenado. En esa misma provincia, pero en el centro penitenciario de Chiriquí, que alberga a mil 648 reclusos, el 74% está condenado.
En las cárceles próximas a la ciudad de Panamá, el porcentaje de condenados baja significativamente. Es el caso del complejo La Nueva Joya, que solo tiene condenados al 60% de los 4 mil 589 detenidos. Lo mismo sucede en La Joyita, donde el 45% de 3 mil 568 privados tiene una condena en firme. El resto, está en prisión preventiva.
Mientras que en las cárceles de Panamá Oeste y Darién, que cuentan con 27 y 10 detenidos respectivamente, ninguno está condenado.
Este cambio de 17 puntos porcentuales entre 2017 y 2021 tiene relación con la entrada en vigencia, a partir de 2016, del Sistema Penal Acusatorio (SPA), a juicio de Carlos Lee, de la Alianza Ciudadana Pro Justicia. Explicó que con el SPA se ha logrado que disminuya el número de detenidos sin condena, ya que el proceso es más ágil y los tribunales pueden determinar con más rapidez el estatus legal de los investigados.
Las estadísticas también reflejan que la población penitenciaria no deja de crecer, ya que en marzo de 2017 había 16 mil 463 privados de libertad contra los 18 mil 307 de marzo de este año.
Ello, a pesar de que a mediados de 2020 se concedieron más de 100 rebajas de pena.
En 2018, Panamá ocupaba el lugar 17 entre los países con la tasa de presos más alta de América Latina, con 390 por cada 100 mil habitantes. Hoy día esa tasa es de 428.
Esto evidencia, según Lee, que la criminalidad crece “sin que se tenga muy claro la ejecución de una política criminológica para prevenir conductas delictivas”.
