Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue asesinado por un francotirador durante una misa el 24 de marzo de 1980, un día después de que se dirigiese a los soldados en su homilía: “Les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: cesen la represión”. En 1993, una Comisión de la Verdad de la ONU identificó como autor intelectual del crimen al mayor del Ejército y fundador del derechista partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena), Roberto D’Aubuisson, quien murió de cáncer en 1992. Tras el asesinato de Romero se desató el conflicto armado que de 1980 a 1992 dejó en El Salvador 75 mil muertos y al menos 7 mil desaparecidos. Sin embargo, los responsables materiales del crimen no serán castigados debido a una amnistía promulgada por el gobierno de Arena horas antes de divulgarse el informe de la Comisión en 1993. La Iglesia católica salvadoreña no ha renunciado a que se investigue el asesinato.
Un crimen aún sin castigo
25 mar 2016 - 05:17 AM