“Los cuadernos de la corrupción”, un escándalo de sobornos para obtener contratos en la obra pública, son la pesadilla de la expresidenta Cristina Kirchner y una docena de sus colaboradores, pero se convirtieron también en un mal que acosa a la debilitada economía argentina.
El caso estalló hace un mes y, además de los políticos, involucra por primera vez a una veintena de empresarios de las más importantes compañías del sector de la construcción en Argentina.
Según anotaciones de un exchofer del Ministerio de Planificación, altos ejecutivos entregaron durante más de 10 años una cantidad incontable de bolsos con millones de dólares en efectivo a funcionarios de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner (2003-2015) para asegurarse de ganar las licitaciones de obras públicas.
La mayor parte de los empresarios se acogió a la figura de “arrepentido” para conseguir la excarcelación a cambio de su colaboración con la justicia. En sus confesiones, dijeron que los fondos habían sido aportes a las campañas electorales de los Kirchner. En la lista que maneja el tribunal figuran las más importantes empresas del sector, desde la multinacional Techint hasta Iecsa, que perteneció al grupo de la familia del presidente Mauricio Macri.
