La crisis del programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), que ve cómo sus reservas para el pago de pensiones se van a agotando, coincide con una delicada situación de las finanzas públicas del país.
Algunas de las alternativas que se podrían plantear para cerrar o achicar el hueco financiero del IVM es elevar los aportes que ya hace el Gobierno Central a la Caja de Seguro Social (CSS).
No obstante, la capacidad del Gobierno de aumentar su gasto en los próximos años no es holgada después del endeudamiento asumido en 2020 en medio de la pandemia.
El ministro de Economía y Finanzas, Héctor Alexander, hizo ayer una presentación en el Diálogo Nacional por la CSS. El ministro dijo que este es uno de los temas más importantes que tiene el país encima de la mesa.
Alexander no profundizó sobre eventuales soluciones de la crisis del IVM ni su impacto en las finanzas públicas, pero sí dejó claro cuál es la situación fiscal del país.
Dijo que el Gobierno Central atraviesa un “problema financiero muy profundo”.
La caída de la actividad en 2020 producto de las restricciones impuestas por el Gobierno se tradujo en una fuerte caída de ingresos y en un aumento importante del endeudamiento.
Alexander justificó esta estrategia durante la coyuntura de la pandemia en 2020 y 2021, pero reconoció que no es sostenible en el tiempo. Para contener ese nivel de deuda, el Gobierno deberá mejorar los ingresos y racionalizar el gasto.
En esa tesitura, si no se encuentra una solución para el IVM, la presión para hacer uso de fondos públicos aumentará, como han advertido las agencias de calificación de riesgo.
