Al menos cinco muertos, dos desaparecidos, un sistema de producción agrícola paralizado y regiones –como la provincia de Bocas del Toro– incomunicadas fue el resultado de las lluvias registradas durante los últimos cuatro días en el país.
El desastre natural se ensañó principalmente con el distrito de Tierras Altas, en la provincia de Chiriquí, el corazón agrícola del país. Hasta ayer, según el alcalde Javier Pittí, habían unas 700 personas en albergues, mientras que otras 200 se encontraban aisladas, es decir, no habían podido llegar a ellos porque algunas vías colapsaron como consecuencia del desbordamiento del río Chiriquí Viejo.

Además, el suministro de vegetales a los consumidores se podría ver afectado, debido a que las calles y caminos de acceso a los centros de producción de Caizán, Río Sereno y Cerro Punta, en Chiriquí, están obstaculizados o destruidos. “Esta situación coincide con las fiestas patrias y la pandemia, con lo cual Merca Panamá no tiene un inventario de esos productos”, informó Yoris Morales, presidente de la Asociación de Productores y Comercializadores Agrícolas de la Unidad Alimentaria Merca Panamá.
Las lluvias también provocaron un enorme derrumbe en la carretera que comunica Chiriquí con Bocas del Toro –en un tramo parte de la vía se desplomó–, lo que impide el paso de carros en ambos sentidos y pone en riesgo el suministro de alimentos, combustible y otros productos a ese sector del país. Decenas de vehículos y buses de transporte de pasajeros quedaron atrapados en ambos sentidos de la vía, único acceso terrestre a Bocas del Toro.
En la tarde de ayer, la Fuerza de Tarea Conjunta confirmó la recuperación de los cadáveres de cinco de las siete personas que estaban desaparecidas en Tierras Altas: tres niños y dos adultos.
Luego de cuatro días de lluvias, el Gobierno envió una comitiva de ministros a Chiriquí y habilitó un centro de acopio en el parque Omar.
Tierras Altas, una zona de desastre, temor y tragedia
La tormenta no cesa en el distrito de Tierras Altas, en la provincia de Chiriquí. Desde el martes el sol no sale en comunidades como Las Nubes, Nueva Suiza, Paso Ancho y Bambito, donde hay temor, tragedia y también incertidumbre.
Hasta ayer no había una cifra exacta de familias afectadas, debido a que varias comunidades quedaron incomunicadas luego que las vías de acceso colapsaron, como la que conduce al área de Bambito.
No obstante, autoridades locales como el alcalde del distrito de Tierras Altas, Javier Pittí –quien estuvo durante la tarde y noche del miércoles, y ayer, jueves, auxiliando a los afectados– dio pistas de la magnitud del daño en la zona donde se reportó el desbordamiento del río Chiriquí Viejo y varios deslizamientos de tierra.
Por ejemplo, en la tarde de este jueves habían aproximadamente 698 personas en albergues, mientras que mas de 200 personas se encontraban aisladas, es decir, se desconocía su condición debido a que los caminos y carreteras que conducen a viviendas y hoteles quedaron inhabilitadas como consecuencia del desbordamiento del río.

“En estos momentos no podemos llegar a ellos. Por eso estamos solicitando helicópteros, aunque también será difícil porque acá aún no para de llover y el río sigue crecido”, explicó el alcalde, quien precisó que tenían conocimiento de siete personas desaparecidas.
Actualmente, en Chiriquí se habilitaron escuelas, galeras e iglesias como refugios para los afectados. Entre esos están: el colegio I.P.T. Joaquina H. de Torrijos, en Soloy, distrito de Besikó (212 personas); el colegio El Progreso, en el distrito de Barú (59 personas); la escuela Divalá (94 personas), en el distrito de Alanje; y la escuela Paso Ancho, en el distrito de Tierras Altas (36 personas).
También funcionan como albergues la escuela de Volcán (31 personas) y la iglesia Católica de Paso Ancho, en el distrito de Tierras Altas (97 personas); la iglesia de Hornito, en el distrito de Gualaca (12 personas); la escuela San Isidro (35 personas), entre otras.
De acuerdo con el alcalde de Tierras Altas, la prioridad debe ser garantizar la alimentación y protección de la población. “Esperamos la presencia de las demás autoridades”, remarcó Pittí.
Los testigos
Jorge Santamaría, residente del corregimiento de Paso Ancho, manifestó que desde el martes no escampa en la zona, y que el resultado en su comunidad fue de unas 200 personas perjudicadas.
Cuenta que hace unos 10 años no atraviesan una situación de desastre natural, aunque una de las más agresivas ocurrió en el año 1970. Aquella vez, afirma, hubo una gran cantidad de muertes, pero no se cuantificaron, así como enormes pérdidas materiales y agropecuarias.
El Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) reportó en 2012 inundaciones en Cerro Punta, con daños a varias viviendas y también cultivos. Como es sabido, Tierras Altas, además de representar un bastión para la actividad turística, es uno de las principales zonas productivas del país.
A juicio de Santamaría, si bien está llegando agua y alimentos, la cantidad de personas afectadas es “mucha”, por lo que se requerirá una mayor cantidad de enseres para la población que en estos momentos se encuentra en los abergues.

Otro de los testigos de este desastre natural fue el productor Augusto Jiménez, de la Asociación de Productores de Tierras Altas, quien vio la muerte de cerca.
Este residente de Paso Ancho manifestó que a eso de las 4:30 p.m. del miércoles logró salvar a su esposa e hija, justo antes de que un gran caudal de agua arrasara con su vivienda. “Ahora mismo estamos bién, pero ni siquiera hemos podido acceder al lugar donde vivíamos porque no para de llover”, lamentó.
Ahora, sin hogar, Jiménez también hace referencia a que la actividad agrícola está paralizada en Tierras Altas, en cerca de mil hectáreas, debido a las inclemencias del clima en los último días.
“Ha sido una tragedia en todo el sentido de la palabra. Esperamos levantarnos pronto de este desastre”, manifestó el agricultor.
De hecho, el suministro de vegetales a los consumidores en Merca Panamá se podría ver afectado debido a que las calles y caminos de acceso a los centros de producción de Caizán, Río Sereno y Cerro Punta, en Chiriquí, están obstaculizados.
La mayor producción de tomates, ajíes, pimientos y habichuelas se genera en Caizán y Renacimiento, mientras que la producción de papa, zanahoria, remolacha, lechuga, repollo, apio y otros vegetales proviene de Cerro Punta.
“Esta situación coincide con las fiestas patrias y la pandemia, con lo cual Merca Panamá no tiene un inventario de esos productos”, informó Yoris Morales, presidente de la Asociación de Productores y Comercializadores Agrícolas de la Unidad Alimentaria Merca Panamá.
Si esta situación se hubiera producido en otra fecha es posible que Merca Panamá hubiera tenido inventario, pero por las fiestas patrias no se almacenó debido a que son días de ventas bajas.
Merca Panamá demanda mensualmente unas 250 mil libras de tomates. Igualmente, por semana, se mercadean aproximadamente 6 mil quintales de zanahoria y 10 mil quintales de papa. Así mismo, en Merca Panamá también se demanda mucho plátano que viene de la provincia de Bocas del Toro y de Río Sereno, donde también hay afectaciones por los deslaves.
Justo el miércoles se tenía programado que bajaran 10 contenedores cargados de vegetales con destino a Merca Panamá pero los deslaves y el desbordamiento de ríos Bambito lo impidió.
En Caizán hay derrumbes que impiden el paso de vehículos, en Río Sereno hubo inundaciones y en el área de Bambito que comunica con Cerro Punta, el río Chiriquí Viejo se salió de su cauce y se llevó una parte de la carretera, dejando esa zona incomunicada.
La Cadena de Frío ha puesto a disposición de los productores los centros de poscosecha de Cerro Punta y Volcán para guardar la producción, pero hay productos que no se pueden conservar por mucho tiempo allí. Por ejemplo, dice Morales, se puede guardar papa, zanahoria, remolacha, pero la lechuga, repollo y tomates que estén cosechados no pueden permanecer por mucho tiempo.
En Renacimiento, donde no hay un centro poscosecha, el tomate no puede permanecer más de tres días empacado sin refrigeración.
Bocas incomunicada
Un enorme derrumbe en la carretera que comunica la provincia de Chiriquí con la de Bocas del Toro ha bloqueado el paso de vehículos en ambos sentidos, poniendo en riesgo el suministro de alimentos, combustible y otros productos a ese sector.
Tras los daños han quedado decenas de vehículos y buses de transporte de pasajeros, en ambos sentidos de la vía, único acceso terrestre que tiene la provincia de Bocas del Toro.

El diputado Abel Beker, del circuito 1-1 de la provincia de Bocas del Toro, solicitó al presidente de la República, Laurentino Cortizo, aumentar la frecuencia de vuelos a Bocas del Toro y Changuinola, debido a que la provincia está completamente incomunicada por tierra.
En una nota enviada al gobernante, este 5 de noviembre, el diputado Beker asegura que debido a la dimensión de los daños tomará mucho tiempo hacer las reparaciones.
Igualmente, pide abrir la frontera de Costa Rica para poder garantizar una cadena de abastecimiento y comunicación con Changuinola, y atraer turismo de Costa Rica a Bocas del Toro.
Las personas que quedaron atrapadas en los automóviles debido a los deslaves, durmieron en el lugar y las autoridades han gestionado ayuda con alimentos para que puedan regresar a sus casas.
La respuesta
Luigi González de la Lastra, de la Cámara de Turismo, Comercio e Industrias de Tierras Altas, subrayó que los hoteles Bambito y Casa Grande están incomunicados. “Todavía no nos hemos percatado de la magnitud real de esta catástrofe en Tierras Altas. Ahora mismo estamos concentrados en asistir a las personas y más adelante nos precouparemos por lo demás”, apuntó.

El empresario indicó que habilitaron un centro de acopio y donaciones en la oficina principal del Club 20-30, en San Francisco, provincia de Panamá.
Igualmente, el Gobierno habilitó un centro de acopio en el Parque Omar.
El gobernador de la provincia de Chiriquí, Juan Carlos Muñoz, confirmó la muerte de cinco personas a causa del mal tiempo en la región. Muñoz precisó que las víctimas son de la región de Tierras Altas y que tiene el reporte de dos personas que aún están desaparecidas en este área. Hasta ahora se ha informado que entre las víctimas hay dos menores de edad: uno 8 años y otro de 15.
Por su parte, el ministro de Obras Públicas, Rafael Sabonge, adelantó que la provincia de Chiriquí es la más afectada, pero que hay otras cinco con situaciones críticas. “También hay afectaciones en la comarca Ngäbe Buglé, tiene nueve puntos críticos. También hay afectaciones en Veraguas, que están siendo controladas”, dijo.
Entre las vías que serán reparadas de forma inmediata están las carreteras y puentes ubicados en áreas de alta producción agrícola de comunidades de los distritos de Barú, Gualaca, Bugaba, Boquete, Boquerón, Renacimiento, Tierras Altas y la comarca Ngäbe Buglé. A su vez, la vía que conduce a Bocas de Toro hasta Punta Peña, en el distrito de Chiriquí Grande.
Además, la Gobernación de Herrera anunció que hoy habrá un centro de acopio para recolectar alimentos secos, agua embotellada y otros insumos. En esta provincia hubo 44 personas afectadas.
(Con información de Flor Bocharel, Ohigginis Arcia Jaramillo, Wilfredo Jordán y Vielka Corro Ríos)
