La desinformación sobre la educación sexual y reproductiva en Panamá es tan nociva como los fakes news para la información en general.
Así lo planteó Amanda Gabster, científica del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges), quien en los últimos 10 años ha coordinado y liderado, junto a su mentor, el científico y director de la entidad, Juan Miguel Pascale, siete investigaciones enfocadas en el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y otras infecciones de transmisión sexual en el país.
En una entrevista con La Prensa Gabster sostuvo que el conocimiento es poder y para tomar buenas decisiones hay que estar bien informado, sin embargo, ese no es el caso de la mayoría de los adolescentes en Panamá.
¿A qué atribuye el gran vacío en educación sexual?
En Panamá, como en otros países de América Latina y el Caribe, existe una doble moral en donde hay casi libre acceso a temas sexuales; hay una hipersexualización en la televisión, internet y los periódicos. Este acceso a estos temas en los medios masivos empuja las normas sociales en una dirección y los valores religiosos las empujan en otra, creando así una tensión entre los jóvenes. Sin comprender la situación, los jóvenes puede que actúen de una forma que los adultos pensamos que no es lógica. Por ejemplo, existe un acceso casi libre a la pornografía. Muchas veces jóvenes y niños no comprenden que las actividades vistas son ficticias, lo que afecta la forma como desarrollan las relaciones interpersonales. La educación integral en sexualidad busca cerrar esa brecha brindando herramientas respaldadas científicamente, que empoderan a las personas para que usen sus propias habilidades personales y morales para comprender las relaciones interpersonales en general y tomar decisiones con autonomía.
¿Cómo clasifica el nivel de desinformación sobre la educación sexual en el país?
La desinformación en general en torno a la educación sexual y reproductiva es severa. A lo largo de los años, a partir de las múltiples guías presentadas, ha existido una desconexión y una desviación de lo que se presenta como parte del currículo y de lo que grupos específicos interpretan como parte del currículo. En 2016, recuerdo claramente que circulaba contenido en las redes sociales que no formaba parte de las guías oficiales, y grupos específicos decían que sí formaba parte de las guías. Esta distorsión de la percepción pública para la ganancia política y social en beneficio de un grupo minoritario y que disminuye las intervenciones de salud pública, debe acabar.
Al igual que en muchos países de la región, en Panamá hay una gran cantidad de desinformación. Existe una tensión social entre lo que es una educación científicamente sólida y basada en los derechos para los jóvenes, versus la moral de ciertos grupos. Sin embargo, se debe mirar la educación sexual como una intervención de salud pública, dando espacio y derecho a aprender a todos por igual.
Ya hemos probado en Panamá lo opuesto de tener una educación en la sexualidad bien implementada. La prevalencia de embarazo en niñas y adolescentes, de infecciones de transmisión sexual y de violencia de género, incluyendo abuso sexual, se evidencia con cifras alarmantes. Las cifras que tenemos ameritan intervenciones de manera inmediata.
¿Qué recomienda para implementar la educación sexual?
Debemos seguir la evidencia científica que ha sido generada hasta ahora a nivel regional y mundial, utilizando métodos pedagógicos, psicológicos, basados en teorías de salud pública. No necesitamos reinventar la rueda, sino adecuar programas existentes a las culturas locales.
¿Por qué es importante tener adolescentes conocedores de la salud sexual?
El conocimiento es poder. Para tomar buenas decisiones hay que estar informado. Sin embargo, ese no es el caso de la mayoría de los adolescentes en Panamá. Un estudio entre adolescentes encontró que 3 de 5 jóvenes varones y casi 1 en 5 mujeres creían que el VIH se puede transmitir a través de los mosquitos, abrazos y por el solo hecho de compartir utensilios.
Además, 1 en 5 adolescentes pensaban que el VIH solo afecta a las personas que, según, su criterio viven “sin moral”. Por último, casi 10% de los jóvenes no quisieran que un estudiante que estuviera viviendo con el VIH fuera su compañero de clases. Encontramos que resultados de estigma y discriminación son altamente asociados a la falta de conocimiento de transmisión.
¿Considera que se cumplió el objetivo con las actuales guías de educación sexual del Meduca?
Las guías actuales deben ser el fundamento de un currículo que introduzca el tema en el sistema educativo panameño. Debemos confiar que estas guías sigan evolucionando para adaptarse a las pautas de educación sexual con mayor peso científico y que reproduzcan modelos que han funcionado en otros países.
¿Por qué es clave la educación sexual en las aulas?
La comunicación efectiva dentro del ambiente familiar referente a la sexualidad es muy compleja por varias razones. Nuestra investigación con cuidadores de adolescentes en el tema de educación sexual en Panamá nos enseñó que hay varias razones que hacen que estas enseñanzas no se impartan o no sean efectivas. Por ejemplo, las diferencias generacionales crean una barrera en la comunicación. También encontramos que los propios cuidadores no tienen conocimientos robustos del tema. Y es importante notar que los cuidadores a menudo pensaban que los adolescentes recibían toda la educación en la sexualidad que necesitarían en un entorno escolar. Por último, los padres a menudo eran encargados de enseñar a los niños y las madres a las niñas, sin embargo, la figura de algunos de los padres en muchos hogares está ausente, lo que limita aún más los momentos de enseñanza.
¿Qué hacer en un país donde se tienen niñas embarazadas a los 8 años de edad?
Hay mucho por hacer. Un estado tiene la obligación de proteger a los menores, esto incluye la identificación, denuncia y aplicación de sanciones pertinentes a los perpetradores de violencia sexual, evitar la revictimización de las niñas y brindarles atención médica (incluidos los servicios de aborto, tal como indica la ley).
¿Es el aborto el único camino cuando el país tiene una niña embarazada?
La ley concibe el aborto como una vía posible en ciertas situaciones. El Estado debe anteponer siempre los derechos de los niños por encima de cualquier creencia.
Para Gabster, como país tenemos una gran deuda con nuestra actual generación de jóvenes y si no se actúa pronto las futuras generaciones estarán afectadas, pero aún se está a tiempo de subsanar la situación.

