La policía alemana detuvo ayer a un presunto cómplice del joven sirio fugitivo, sospechoso de preparar un atentado y cuyo paradero sigue desconocido a pesar de la importante operación para capturarlo por la que las autoridades reforzaron los controles en aeropuertos y estaciones.
Sin poder dar con el sospechoso principal, de 22 años y registrado como Jaber Albakr, que escapó por muy poco a la policía el pasado sábado, los investigadores se centran sobre su entorno.
El hombre, que fue inculpado ayer, también de nacionalidad siria, “es sospechoso de complicidad” en “la preparación de un atentado”, indicó un portavoz de la policía local.
El hombre había sido detenido la víspera junto a otros dos conocidos del sospechoso, que fueron liberados sin cargos. El supuesto cómplice es el “arrendatario oficial” del apartamento de Chemnitz, donde se hallaron el pasado sábado explosivos altamente peligrosos.
En el día de ayer, las fuerzas de intervención especial de la policía detuvieron en Chemnitz a otro allegado al sospechoso en fuga, en un allanamiento en el que tuvieron que hacer estallar la puerta de entrada de un departamento. Este hombre “está siendo interrogado”, precisó la policía.
La víspera, la policía halló“varios centenares de gramos” de una “sustancia explosiva mucho más potente que el TNT” en el apartamento ocupado por el sospechoso y alquilado por el presunto cómplice.
Según varios medios, se trata de 500 gramos de TATP (peróxido de acetona), una sustancia altamente explosiva utilizada por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) en atentados en Europa. Este tipo de explosivos pueden fabricarse con productos disponibles a la venta libre.
Según el periódico Süddeutsche Zeitung, la policía también encontró alrededor de un kilogramo de productos químicos, detonadores y utensilios que pueden servir para fabricar bombas. El sospechoso estaba en contacto a través de internet con el grupo Estado Islámico, según el diario.
