Las autoridades de Honduras detuvieron a tres sospechosos del asesinato de la ambientalista Lesbia Janeth Urquía, en un caso que dicen estaría relacionado con un problema familiar.
El Ministerio Público informó ayer, en un comunicado, que los detenidos son un menor y dos adultos, incluido el cuñado de Urquía, a quien se considera el autor intelectual del asesinato.
El Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), al que pertenecía Urquía, calificó como un “sin sentido” considerar que el crimen esté relacionado con problemas familiares.
Tomás Gómez, coordinador general, consideró que las autoridades intentan desacreditar al grupo y el trabajo que desarrollan.
Urquía fue asesinada la semana pasada, cuatro meses después del homicidio de Berta Cáceres, la líder de COPINH, en un caso que provocó indignación internacional. Otro activista de la misma organización, Nelson García, fue asesinado a tiros dos semanas después del crimen de Cáceres.
Global Witness, con sede en Londres, considera a Honduras como el país más peligroso para los ambientalistas. Sus recuentos indican que entre 2002 y 2014 fueron asesinados 111 activistas.
El cuerpo de Urquía fue localizado en un basurero un día después de que desapareciera, tras salir de su casa.
El Ministerio Público señaló que Manuel Orlando López Ortiz, cuñado de Urquía, la habría amenazado por “una disputa legal por una herencia con su hermana” y que contrató a dos hermanos para asesinarla.
El coordinador de COPINH señaló que las autoridades “han montado una campaña muy fuerte para decir que no son parte de COPINH y para deslegitimar lo que hemos emitido; para decir que no tiene nada que ver el asesinato con el tema de las decisiones políticas sobre el concesionamiento y privatización de los recursos”.