Cientos de miles de franceses salieron ayer a las calles para rechazar la controvertida reforma del sistema de pensiones impulsada por el presidente Emmanuel Macron, en una jornada de huelgas en los ferrocarriles, escuelas, hospitales y refinerías, que busca poner al gobierno en la cuerda floja.
Más de 285 mil personas marcharon en unas 30 ciudades de Francia. En París, las marchas estuvieron marcadas por escaramuzas, que acabaron con 71 detenidos.
El detonante es una nueva reforma del sistema de pensiones, que tiene como objetivo eliminar los 42 regímenes especiales vigentes, que dan privilegios a ciertas categorías profesionales. En su lugar, se instaurará un sistema único, por puntos, en el que todos los trabajadores gozarán de los mismos derechos al recibir una pensión una vez que se jubilen.
