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El juego de las risas y las lágrimas del proceso de reformas constitucionales

El juego de las risas y las lágrimas del proceso de reformas constitucionales
Las modificaciones a la propuesta de la Concertación en la Asamblea provocaron una ola de protestas. Archivo

Al controvertido proceso de reformas constitucionales se le suma ahora un nuevo actor, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que será el facilitador del diálogo. La nueva meta para el documento es 2021, año del bicentenario de la independencia de Panamá de España.

El inicio de la propuesta de reformas partió con el escándalo aquel de “¡me pincharon, me pincharon!”, que involucraba una supuesta confesión del magistrado de la Corte Suprema de Justicia Hernán De León a la procuradora Kenia Porcell.

Según las declaraciones de la procuradora, lo confesado por De León concluiría con la caída del caso de los pinchazos del expresidente Ricardo Martinelli.

Porcell acudió a presentar su informe sobre este escándalo al Consejo de la Concertación Nacional para el Desarrollo, que invitó a De León a presentar su versión, pero hasta la fecha no lo ha hecho.

Para los integrantes de la Concertación quedó claro que el problema de la justicia es sistémico, por lo que solo una reforma constitucional podía corregirlo.

La Concertación se abocó a preparar una propuesta de reformas constitucionales que atendiera, esencialmente, los temas más conflictivos de la institucionalidad pública: los órganos Legislativo y Judicial. La intención era producir un paquete que sería presentado al gobierno de Juan Carlos Varela, aprovechando el proceso electoral de mayo de 2019, para que la Asamblea Nacional saliente lo aprobara y la entrante lo ratificara. Este curso de eventos no sucedió y las reformas quedaron como una tarea pendiente del nuevo gobierno.

Llegado su momento, el presidente Laurentino Cortizo recibió las reformas de la Concertación y se las remitió, tal cual, a la Asamblea. En este órgano, la Comisión de Gobierno, presidida por el diputado Leandro Ávila, realizó una gira nacional de participación ciudadana, que terminó en la capital con maratónicas sesiones a las que asistieron funcionarios, juristas, empresarios, sindicatos y activistas de la sociedad civil, entre otros, que creyeron en el proceso.

Cuando el debate se inició en la Asamblea en octubre pasado, no estaba clara cual sería la metodología de discusión. Los diputados le aplicaron las mismas reglas que a sus debates comunes.

El asunto estalló. La bancada del partido gobernante, el PRD, se dividió en al menos tres facciones. Hubo conatos de puñetazos entre los propios diputados de ese colectivo. A su vez, la diputada Zulay Rodríguez había preparado unas 200 reformas para la propuesta de reformas.

La mayoría gobernante despreció las recomendaciones y sugerencias aportadas durante las consultas ciudadanas. Se levantó entonces un movimiento de protestas públicas contra las reformas y contra lo que hacía la Asamblea.

Cortizo intervino y se formaron dos procesos de conversación en paralelo. Uno en la Asamblea y el otro en la Presidencia de la República.

La decisión de Cortizo de retirar las reformas equivale a empezar de cero. El mandatario se lo explicó personalmente, días atrás, a los presidentes de los partidos políticos. La perspectiva de una derrota en el referendo acortaría la gobernabilidad del mandato de Cortizo y sometería al país a años de incertidumbre política y económica.

El PNUD facilitó los procesos de Bambito, Coronado, el Diálogo por la Educación y ha acompañado múltiples procesos de formulación de políticas públicas en Panamá durante más de 60 años, en particular las últimas tres décadas.

Usar al PNUD para este diálogo es una medida sensata y muy responsable. La metodología llevará a un consenso nacional, que será muy difícil que los diputados se atrevan a tocar. Las fuerzas participantes en el diálogo se convertirán en los promotores del voto afirmativo en el referendo.

Los críticos de los distintos flancos atacan la decisión de escoger al PNUD para ese proceso. Los sectores religiosos temen una propuesta laicista o favorable al matrimonio igualitario, mientras que los sectores de extrema izquierda descalifican al PNUD por ser promotor de una agenda globalizadora en vez de una populista.

Ambas criticas son irrelevantes para este proceso. El PNUD no propone el contenido de las reformas, sino que facilitará el consenso y el debate entre los actores.

¿Que va incluido en el documento de reformas constitucionales? Esto es una decisión de los panameños.

Cortizo rescató el proceso de reformas y ha apostado a que el PNUD y su metodología le darán más legitimidad y le ganarán más respeto a la propuesta, que no sería el resultado si se hubiese mantenido la hoja de ruta que llevaba la Asamblea.

De esta forma, la supuesta confesión del magistrado De León puede que termine convirtiéndose en la causa de algo muy bueno.


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