En su discurso de instalación de la segunda legislatura del tercer periodo de sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional (2019-2024), el presidente de ese órgano del Estado, Crispiano Adames, hizo un llamado a los sectores del país para “sentar las bases” de un acuerdo nacional, y enumeró los proyectos de ley pendientes de discusión en este 2022. “Trabajemos en conjunto para generar los consensos necesarios que nos permitan fortalecer la institucionalidad, dinamizar la economía y alcanzar un nivel superior de bienestar humano para nuestro pueblo”, dijo, al tiempo que leía uno a uno los grupos con los que se ha reunido.
Se comprometió a poner en marcha el sistema parlamento abierto, luego de reconocer las falencias en materia de transparencia, que tiene la institución que dirige.
Al comienzo dijo que han logrado una “armoniosa colaboración” con el Ejecutivo y que durante su primera etapa de gestión como presidente del Legislativo se aprobaron 65 proyectos de ley en tercer debate, de los cuales 50 son leyes de la República. El 80% de esas leyes fueron presentadas por los diputados. Sin embargo, ninguna de esas leyes está destinada al combate de la corrupción. Mencionó, por ejemplo, la que establece medidas de bioseguridad, la del tratamiento de la basura, la del sistema nacional del registro oficial de ofensores sexuales, la que incentiva la producción de cacao, y la que permite reutilizar el agua en los centros de lavado de vehículo. Entre los proyectos que esperan discusión, mencionó el que reforma al reglamento interno del Legislativo, el de descentralización de gobiernos locales, y el que prohíbe el conflicto de interés, por ejemplo. Sobre este último, prometió que en el primer semestre de 2022 esperan aprobarlo. “Yo no soy el jefe de ustedes, pero sí el representante legal de este Órgano”, afirmó Adames ante sus colegas y el presidente de la República.
En la lista también incluyó el que establece la extinción de dominio. Aquí enfatizó de que requiere un debate nacional.

