Definir qué ocurrirá con el programa Panamá Bilingüe, que se impartió en escuelas primarias, medias y premedias, es uno de los retos que tendrá el Ministerio de Educación (Meduca) durante este año lectivo. Para ello ya cuentan con resultados de algunas auditorías y trabajan en otras evaluaciones.
Otros desafíos que tienen las autoridades del Meduca son la terminación de los proyectos de infraestructuras que quedaron pendientes, algunos de estos ya con obras concluidas, aunque su comunidad educativa decidió no ocuparlos hasta que oficialmente sean recibidos por el Meduca. Esta decisión provocará que unos 5 mil estudiantes no comiencen el año escolar este 2 de marzo.
Además, está pendiente la ampliación de programas, como la jornada extendida, que el año pasado pasó de 60 a 54 escuelas en el programa.
El futuro de Panamá Bilingüe se conocerá en tres meses
En el primer trimestre del presente año escolar se debe definir el futuro del programa Panamá Bilingüe, que el Ministerio de Educación (Meduca) empezó a desarrollar en el periodo 2009-2014.
La ministra de Educación, Maruja Gorday de Villalobos, sostuvo que aún no se ha tomado una decisión definitiva sobre este programa porque se encuentran en espera de una segunda auditoría, con la finalidad de tener evidencia concreta sobre su calidad.
Datos del Meduca indican que hay alrededor de 130 mil estudiantes, distribuidos en 297 escuelas, que forman parte de este programa, por lo que tomar una decisión “inoportuna o sin pensar” puede causar un desbalance en el sistema educativo.
Además, dijo Gorday de Villalobos, también esperan que en abril próximo el Banco de Fomento de América Latina (CAF) entregue una evaluación cualitativa y administrativa que les solicitaron sobre el programa, por ser el organismo que financia Panamá Bilingüe, y que el año pasado otorgó al Estado un préstamo de $125 millones.

La evaluación se unirá a una auditoría del programa que el Meduca ya realizó sobre los resultados obtenidos por estudiantes y docentes hasta julio de 2018.
La ministra de Educación explicó que las decisiones que se tomen se harán con todos los actores, las comunidades educativas y los padres de familia de los niños que llevan, al menos, cinco años dando 10 horas de inglés por semana.
Gorday de Villalobos anunció que con el préstamo del CAF entregarán material didáctico a los bachilleres de comercio bilingües y los de turismo, al tiempo que trabajan en la modificación de los tres decretos y la ley que creó el programa para transformarlos en una política nacional educativa de enseñanza del inglés como segundo idioma.
Nivia Roxana Castrellón, miembro del Consejo Permanente Multisectorial para la Implementación del Compromiso Nacional por la Educación (Copeme), expresó que las auditorías son producto de una solicitud formal que como organización le hicieron a Gorday de Villalobos.
Detalló que Copeme planteó al Meduca que todos los programas deben ser evaluados en insumos y resultados, estos últimos no en las capacitaciones a los docentes, sino en el aprendizaje de los niños.
“Hay que entender que existen indicadores de procesos y de resultados, por eso es muy importante que se realice ese análisis cualitativo de qué están aprendiendo los niños, porque al final es dinero del Estado, es decir, de todos”, dijo Castrellón.
El dirigente magisterial Humberto Montero no comparte la decisión de solicitar al CAF una evaluación del programa, porque considera que se convertirán en juez y parte, dado que fueron los que prestaron el dinero.
Montero, un crítico de este programa, aseguró que se realizó una “mala inversión”, porque hubo docentes que no tenían conocimiento del idioma inglés, “viajaron y regresaron igual”
Eneida López, quien llevó adelante el programa Panamá Bilingüe en la pasada administración, consideró positivo realizar auditorías, ya que, aseguró, no hubo malos manejos.
Se mostró confiada de que la auditoría cualitativa que realiza el CAF dará resultados positivos.
Aseguró que las capacitaciones fallidas son comentarios de gremios, sin ninguna sustentación.
