Panamá deberá ser autosuficiente en la prevención de enfermedades, como el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), la tuberculosis y la malaria, a partir de enero de 2022.
La razón es que el país dejó de ser elegible para recibir subvenciones del Fondo Mundial en la lucha contra estos padecimientos, como venía recibiendo desde 2003, ya que ha experimentado crecimiento económico en los últimos años.
La decisión de que Panamá deje de recibir subsidios internacionales, debido a su alto crecimiento económico, ya era conocida por los miembros del Mecanismo Coordinador de Panamá —integrado por el Ministerio de Salud, la Caja de Seguro Social y organizaciones no gubernamentales— y para ello han estado preparándose.
El país deberá asumir íntegramente desde el próximo año la respuesta ante estas enfermedades infecciosas y continuar con los programas e iniciativas que han sido exitosas, como son las clínicas amigables.
Panamá dejará de recibir apoyo económico del Fondo Mundial en 2022
Panamá dejará de percibir el apoyo económico no reembolsable del Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria (FM) —que administra el Programa de las Naciones Unidas— a partir del mes de enero de 2022.
Las autoridades de salud deberán asumir el reto de cubrir los gastos que implica llevar adelante proyectos como “Ampliando y Fortaleciendo la Respuesta en Prevención del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y Tuberculosis”, que busca brindar programas de prevención y pruebas de VIH a las poblaciones en mayor riesgo, que son hombres que tienen sexo con hombres, trabajadoras sexuales y personas trans, entre ellas, transgéneros, travestis y transexuales.
El ministro de Salud, Luis Francisco Sucre, aseguró que se le dará continuidad a los proyectos, y destinarán fondos, porque, en materia de tuberculosis, Panamá planea ponerle fin a la enfermedad en 2028.
Añadió que se ha aumentado la capacidad de responder al VIH en las dimensiones que permiten comprender a cada ser humano dentro de su contexto.
Para la primera etapa del proyecto, que se desarrolló entre 2016 y 2018, el organismo destinó $7 millones, y para la segunda fase (2019-2021), $2.8 millones, es decir, $4.2 millones menos que los invertidos inicialmente.
Amador Goodridge, presidente del Mecanismo Coordinador de Panamá (MCdP) y la Organización Panameña Antituberculosa, manifestó que este nuevo modelo está basado en la participación activa de todos los niveles y actores clave de forma coordinada y estratégica, que permita disminuir rápidamente los nuevos casos de ambas enfermedades :VIH y tuberculosis.
El Minsa informó recientemente que, para la atención del VIH, Panamá destina $40 millones anuales, entre fondos de la Caja de Seguro Social y del ministerio.

