Hillary Clinton y Donald Trump se rehusaron a estrecharse las manos cuando ingresaron anoche al salón en la Universidad Washington, de la ciudad de Saint Louis, Missouri, donde tendrían el segundo debate entre los candidatos presidenciales de los partidos Demócrata y Republicano, cuando falta apenas un mes para las elecciones estadounidenses.
Ese hecho rompió con un protocolo tradicional del debate y anticipó la animosidad con que avanzaría la jornada.
Al inicio del evento, Bill Clinton sí estrechó manos con la esposa de Trump, Melania Trump, a sus dos hijos y a su hija Ivanka mientras entraban al salón antes del debate.
Ya se esperaba que el evento fuera tenso. Poco antes de que se iniciara, Trump hizo una inesperada presentación en vivo en su página de Facebook acompañado de mujeres que han acusado al expresidente Bill Clinton de violación e insinuaciones indeseadas y a la candidata demócrata de actuar rencorosamente contra ellas.
El candidato republicano también presentó a una mujer que a sus 12 años acusó a un hombre de violación; Hillary Clinton, aseguró Trump, defendió a ese hombre siendo una joven abogada.
Las mujeres, que no aceptaron preguntas pero repitieron algunas de las acusaciones que hicieron contra el expresidente Clinton hace años, se encontraban en primera fila en el debate como invitadas de Trump.
Aquello parecía una estrategia del candidato republicano para tratar de matizar el explosivo efecto que causó la revelación, el pasado viernes, en el que en un video de 2005 Trump hace comentarios lascivos sobre mujeres.
‘CONVERSACIONES DE VESTUARIO’
Trump aseguró que sus declaraciones fueron una “conversación de vestuario”, o “charla masculina”, pero su adversaria Hillary Clinton rechazó su pedido de disculpas.
“Con seguridad no estoy orgulloso de eso. Pero fue una conversación de vestuario”, dijo Trump, aunque Clinton comentó que “este es Donald Trump”, para añadir que el candidato conservador “no está capacitado” para ser presidente.
El tema salió a relucir temprano, tras una pregunta sobre el particular que le hiciera el periodista de la cadena CNN Anderson Cooper, uno de los moderadores de la cita.
Trump contraatacó prometiendo que en caso de resultar elegido presidente de Estados Unidos ordenaría la apertura de una investigación especial sobre el escándalo por los correos electrónicos de Clinton, cuando era secretaria de Estado.
“Daré instrucciones al secretario de Justicia que nombre un fiscal especial para que investigue tu situación, porque nunca ha habido tanta mentira y tanta cosa oculta”, dijo Trump, quien instantes después le dijo a Clinton: “deberías estar en la cárcel”.
Clinton dijo que lamentaba mucho haber utilizado el servidor, pero que ella toma muy seriamente el mantenimiento en secreto de información clasificada.
Agregó que no existe evidencia de que sus acciones hayan puesto en manos equivocadas material clasificado.
Trump acusó a Clinton de mentir, y dijo que ella destruyó indebidamente más de 30 mil correos electrónicos que, dijo él, debieron haber sido entregados a autoridades judiciales.
Trump agregó que está decepcionado de que no se haya acusado a Clinton de ningún delito por este caso
En medio del por momentos confuso tumulto verbal, en donde los candidatos no respetaban los tiempos y los moderadores a duras penas lograban contenerlos, Clinton afirmó que Rusia trataba de influenciar la elección en favor de Trump.
MOSCÚ, A LA SOMBRA
Clinton aseguró que Moscú ha invadido sistemas cibernéticos estadounidenses para influenciar la elección presidencial del 8 de noviembre en favor de Trump.
“Créanme, ellos no están haciendo eso para que yo sea electa. Están haciendo eso para influenciar la elección para Donald Trump”, dijo la ex secretaria de Estado. En respuesta, Trump dijo que esa visión era “ridícula”.
De acuerdo con Clinton, “nunca hemos tenido en la historia de nuestro país una situación en que un adversario, una potencia extranjera, esté trabajando tan duro para influenciar el resultado de una elección”.
Esto, añadió, puede ocurrir porque Trump “ha elogiado a (Vladimir) Putin, o porque él dice que está de acuerdo con mucho de lo que Putin desea hacer, o quizá porque quiere hacer negocios con Moscú. No sé las razones. Pero merecemos respuestas”.
En su réplica, Trump dijo que esa visión era “ridícula” y que Clinton “ni siquiera sabe si es Rusia quien invadió” los sistemas informáticos del Partido Demócrata.
“Tal vez ni siquiera existieron esas invasiones”, apuntó. Trump aseguró que no tiene negocios con Rusia.
Sin embargo, Trump volvió a señalar el paso de Clinton por el Departamento de Estado y su acusación de que las decisiones tomadas por ella en ese cargo habían sido un “desastre”.
Esto, para apuntar que la administración del presidente Barack Obama no había hecho sino complicar la situación de la guerra en Siria, en donde, por el contrario, según Trump, los rusos parecían tener el panorama mucho más claro.
OBAMACARE
Antes, en una de las pocas preguntas del público que fue más o menos respondida por los candidatos, Clinton y Trump se enfrentaron sobre el futuro de la ley de atención a la salud impulsada por el presidente Barack Obama.
Clinton prometió reacondicionar la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible de Estados Unidos, mientras que Trump prometió derogar y reemplazar la ley, también conocida como Obamacare.
Clinton dijo que 20 millones de personas más tienen cobertura de salud debido a la ley. Señaló que ella quiere “salvar lo que funciona”, pero que el siguiente gobierno necesitará reducir los costos y proporcionar más ayuda a negocios pequeños. Agregó que si el sistema es derogado se “dará marcha atrás” a la industria de seguros.
Trump dijo que el sistema es un “desastre” y “nunca funcionará” Añadió que es necesario reemplazarlo con un sistema menos caro que sea más flexible para pacientes, sin importar el estado en el que viven.
A medida que avanzó, el debate fue perdiendo fuerza e interés y, según algunos analistas y el público, ninguno de los candidatos se enfocó sobre propuestas concretas de lo que harían de llegar al poder.
Ante una pregunta del público, los dos candidatos aventuraron tímidos elogios para cerrar una noche tensa.
“Respeto a sus hijos”, dijo Clinton sobre Trump. “Sus hijos son increíblemente hábiles y dedicados, y creo que eso dice mucho sobre Donald”, señaló Clinton.
En respuesta, Trump dijo que Clinton “no se rinde nunca, nunca baja los brazos. Y yo considero que es un muy buen rasgo en una persona”.
