¿Es posible soñar con una ciudad más inclusiva, con más espacios para la gente y un poco menos para los carros? ¿Con más bicicletas y menos contaminación? ¿Con más sitios donde los niños puedan recrearse, parques y bibliotecas? ¿Una ciudad en la que la gente se encuentre y encuentre vitalidad, novedad y no temor? Parece el esbozo de sueños sueltos, de esas cosas que se evocan en medio de un tranque infernal frente a una caseta del Corredor Sur o luego de dar la centésima vuelta al mall más cercano (o lejano) a nuestra casa.
Pero, hace unos días, en la ciudad de Medellín se dieron cita especialistas, expertos y activistas que no solo han soñado y pensado en todo esto, sino empujado verdaderas transformaciones en urbes a lo largo y ancho del mundo, en lugares donde todos los pronósticos decían que tal cambio era imposible.
Se trata de Ciudades Creativas. La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura denominó así a 34 ciudades del mundo en las que la cultura y la creatividad han logrado transformarlas.
Su quinto encuentro tuvo lugar entre el 2 y el 6 se octubre en la ciudad colombiana y convocó a 21 ponentes de América y Europa, así como las exposiciones de una decena de colectivos de Medellín que cambiaron el rostro de la ciudad con experiencias diversas de replanteamiento del espacio urbano, la interacción del arte y la ciudad, la integración de la comunidad para generar nuevas dinámicas culturales que potencien la convivencia y hagan de las urbes espacios para vivir y soñar.
“Una de las características esenciales de las Ciudades Creativas es la valoración de la ciudadanía como factor de cambio y como objetivo central del urbanismo. Las ciudades deben tener una misión y un objetivo de ciudad en un claro contexto cultural y en el marco de la red de ciudades creativas. También deben contar con buena infraestructura cultural: teatros, espacios abiertos para el arte y la cultura, museos, etc.”, ha escrito sobre el evento Adriana Vallejo, una experta en planeación y desarrollo que ha estado detrás de la renovación urbana de Pereira, Colombia.
QUEHACERES
Un concepto que se ha reiterado en este encuentro es el del “urbanismo social”.
“A través de la perspectiva del urbanismo social se apuesta a la generación y fortalecimiento de los espacios públicos como los puntos principales de inclusión a partir del planeamiento urbano participativo, que tiene como objetivo el desarrollo de una vida saludable con eje en la convivencia”, explica, dentro de su ponencia, Marina Klemensiewicz, secretaria de Hábitat e Inclusión del gobierno de la ciudad de Buenos Aires, Argentina.
Esa ciudad tiene hoy 15 villas o asentamientos informales en los que viven 150 mil personas, más de la mitad extranjeros pobres, a cuyas comunidades se busca transformar integralmente.
“La ciudad hoy en día, sobre todo si es una ciudad global, es una especie de zona frontera. Se trata de una frontera estratégica para el gran capital global. Pero también lo es para la ciudadanía, incluso para los que no tienen poder: los desfavorecidos, los excluidos y las minorías, porque se pueden hacer ver por el poder, y también se pueden ver los unos a los otros”. Es el planteamiento que llevó, por su parte, la estadounidense Saskia Sassen, profesora de sociología de la Universidad de Columbia.
En este encuentro cabe destacar la participación de diversas organizaciones de Medellín, que presentaron sus experiencias como ejemplos de una nueva manera de entender y apropiarse de la ciudad.
Entre estos está el Museo de Antioquia, que salió de sus paredes para poner en marcha el proyecto Museo y Territorios e integrar a las comunidades.
Los colectivos asociados a la cultura del hip-hop, que han integrado el arte urbano, la música y el baile a iniciativas de paz y convivencia entre la juventud de los barrios marginados y violentos, o SiClas, un colectivo que promueve el uso de la bicicleta por sus beneficios ecológicos y de salud, de integración social y recuperación del espacio urbano, entre otros.
La experiencia de la V edición de las Jornadas de Ciudades Creativas, en Medellín, también fue aprovechada por gestores, comunicadores y actores políticos panameños. Fue gracias a la coordinación del programa I+D en Cultura, de la Universidad Tecnológica de Panamá, como se concretó la visita de este grupo de panameños durante los tres primeros días del encuentro en la ciudad colombiana.
Los panameños pudieron visitar “varias experiencias de infraestructura, emprendimiento, inclusión, cultura, participación ciudadana y educación desarrolladas por la ciudad de Medellín en sus últimas dos alcaldías y el inicio de la actual. Además, realizaron encuentros con representantes de grupos ciudadanos, jóvenes artistas y residentes de barrios, con los que hubo intercambio de visiones y experiencias con relación a las formas de habitar la ciudad”, expresa la gestora cultural Alexandra Schjelderup.
