La broma periodística en los canales de noticias estadounidenses es que, actualmente, la ciudad de Washington tiene tres veces más presencia militar que Irak, Afganistán y Siria juntas. La capital norteamericana se ha convertido en una verdadera fortaleza para asegurar una transición “pacífica” del poder, entre el republicano Donald Trump y el demócrata Joseph Biden.
Aunque la toma de posesión está fijada constitucionalmente para el 20 de enero al mediodía, ya las medidas de seguridad y de contra inteligencia anticipan protestas —y posibles ataques—, en los 50 estados de Estados Unidos.
Según el analista de temas sobre terrorismo Peter Bergen, entrevistado por CNN, el terrorismo doméstico dentro de Estados Unidos se ha convertido en la principal amenaza para ese país. El experto aportó un dato muy interesante: “en los últimos tres días la red social Telegram aumentó su membresía en 25 millones de seguidores”, que según Bergen pueden representar la migración de seguidores de Trump y otros ultraderechistas de las redes sociales que censuraron al mandatario, hacia una mucho más amistosa a sus ideas.
El Pew Research Center hizo una encuesta la semana pasada para medir las actitudes políticas de los estadounidenses. Sorprendentemente, el 34% de los encuestados piensa que Trump ganó la elección presidencial, aunque si sirve de consuelo, sólo el 24% opinó que el mandatario no tenía ninguna responsabilidad del ataque al Capitolio del pasado 6 de enero.
Casi la era Biden
Aunque el gobierno de Biden inicie sin tropiezos, el tema de Trump seguirá robándole oxígeno a la opinión pública, ya que el juicio ante el Senado por el segundo impeachment contra Trump deberá darse al mismo tiempo del arranque de la administración Biden. Con los demócratas controlando ambas cámaras del Congreso de Estados Unidos, queda por definir si el juicio senatorial a Trump se haría a medio tiempo, desde el 21 de enero, permitiéndole a Biden la ratificación de sus nombramientos y el impulso de sus iniciativas legislativas, o si se esperan varias semanas hasta que el nuevo gobierno esté plenamente en funciones para el juzgamiento de Trump.
La conformación del gobierno de Biden es un desafío sumamente complejo. El demócrata ya ha anunciado la designación de decenas de altos funcionarios, la gran mayoría manos expertas del gobierno de Barack Obama, pero mientras estas personas son ratificadas por el Senado y toman posesión del cargo pueden pasar semanas o meses. Esto significa que aquellos funcionarios de la administración Trump en cargos sensitivos de corte institucional se quedarían interinamente hasta que llegue el nuevo jefe. Durante su gobierno, Trump ha tenido dos Secretarios de Estado, tres Procuradores Generales, tres Secretarios de Defensa, tres directores del FBI y, sucesivamente, encargados de seguridad nacional, inteligencia y relaciones exteriores. En aquellos cargos diplomáticos en los que Trump hizo designaciones, un 43% fueron embajadores políticos, número sin precedentes en la diplomacia estadounidense. En otros casos, Trump dejó vacantes las embajadas. Por ejemplo, Panamá no tiene embajador desde 2017.
Otros riesgos. Partido Republicano
La gran amenaza de Trump al Partido Republicano lo constituyen sus 74 millones de votantes y los 250 millones de dólares que tiene su fondo político. Trump ha amenazado a los funcionarios republicanos con que financiará campañas en su contra sino lo respaldan.
La pandemia de la Covid-19, con más de 22 millones de estadounidenses contagiados, superará los 400 mil fallecimientos cuando Biden tome posesión el próximo 20 de enero. Para el demócrata la pandemia se dibuja como su principal problema, para lo cual anunció dos iniciativas de su administración: la sanitaria y la económica. Biden ha anunciado que establecerá por decreto el uso obligatorio de mascarilla en todos los ámbitos de jurisdicción federal, y vacunará a unos 100 millones de estadounidenses en los primeros 100 días de su mandato. A su vez, Biden está proponiendo un paquete de ayuda económica por 1.9 billones de dólares para atender a los desempleados, apoyar a las pequeñas empresas y respaldar la respuesta sanitaria de su país.
Uno de los compromisos de campaña de Biden fue reingresar Estados Unidos al Acuerdo de París el primer día de su gobierno, así como también volver a la Organización Mundial de la Salud. Una propuesta de Biden para respaldar la democracia mundial es la realización de una cumbre sobre el tema este mismo año, invitando a participar a los mandatarios de los países democráticos con propuestas para fortalecer el Estado de Derecho y los sistemas democráticos en todo el mundo.
La nueva normalidad de Trump
Según los informes periodísticos de las principales cadenas estadounidenses, Trump tiene planeada su salida con honores militares. Será el primer presidente en ejercicio en tiempos modernos que no asiste a la toma de posesión de su sucesor, y apenas el cuarto en toda la historia de Estados Unidos en hacer al país semejante grosería. En su lugar, Trump despertará temprano ese día para recibir la despedida con 21 cañonazos y un saludo de la guardia de honor de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. Saldrá de la Casa Blanca por una alfombra roja hacia la limosina blindada que lo llevará al avión presidencial para su último viaje como presidente, con destino a la Florida. En ese estado, otra caravana lo acompañará hasta su residencia de Mar A Lago.
En realidad, Trump tiene un panorama judicial y político bastante enredado. Mientras fiscales federales investigan la insurrección y ataque al Capitolio del 6 de enero, otros fiscales estatales en Nueva York le esperan con casos financieros y de su confuso pasado mercantil. Incluso si Trump se concediera a sí mismo un perdón presidencial esto no sería garantía de impunidad ya que muy probablemente el Departamento de Justicia recurriría a la Corte Suprema para tumbar dicho perdón presidencial. Existe además, la compleja situación del juicio político. Aunque ya se estima que hasta una docena de senadores republicanos se pudieran sumar a los 50 senadores demócratas para condenarlo, esto se quedaría corto de los 67 necesarios para una sentencia en su contra. Aun así, una mayoría menor podría inhabilitarlo para el ejercicio de cualquier cargo público, terminando con su carrera política.
La gran amenaza de Trump al Partido Republicano lo constituyen sus 74 millones de votantes y los 250 millones de dólares que tiene su fondo político, recolectado entre sus simpatizantes después de las elecciones pasadas. Trump ha amenazado a los funcionarios republicanos con que financiará campañas en su contra sino lo respaldan. Además, todo parece indicar que tendrá su propia plataforma de medios de comunicación con una línea editorial ultraconservadora para mantener vivo su liderazgo.
Con motivo de la agresión al Capitolio, una parte importante del mundo corporativo le dio la espalda al “trumpismo”. Empresas como Coca Cola y Starbucks presionaron a Facebook para que se quitara de encima a los extremistas. A su vez, Walmart y la Cámara de Comercio de Estados Unidos le informaron a los republicanos que revisarían sus donativos de campaña. Por su parte, Amazon desconectó un sitio web de ultraderecha y Twitter le cerró las cuentas al mandatario. Aunque Estados Unidos siga dividido, parece que todavía hay adultos responsables que quieren hacer lo correcto.
