Después de permanecer más de un año detenido en Cabo Verde, en el continente africano, Alex Saab, el presunto testaferro del gobernante de Venezuela, Nicolás Maduro, fue extraditado ayer a Estados Unidos.
La información fue dada a conocer ayer por medios de África, Europa y América.
Según el diario colombiano El Tiempo, Saab fue transportado en un avión del Departamento de Justicia de Estados Unidos, con destino a Miami, donde anoche mismo sería presentado ante un juez.
Saab fue detenido en Cabo Verde el 12 de junio de 2020, cuando el avión en que viajaba hizo una escala para cargar combustible.
Estados Unidos lo considera el hombre detrás de los negocios ocultos de Maduro con Irán, Turquía y Rusia. Se le responsabiliza de manejar una red para desviar, a favor de Maduro, recursos de la ayuda humanitaria destinada a Venezuela.
Presuntamente, habría transferido $350 millones fuera de Venezuela. Si es hallado culpable, enfrenta una pena de hasta 30 años de cárcel.
De acuerdo con el diario ABC de España, Saab aseguró que no colaborará con la justicia estadounidense ni “traicionará” a Maduro.
Saab, en varios ocasiones, se ha declarado “víctima” y ha afirmado “estar siendo torturado por las autoridades de Cabo Verde”, recordó el rotativo español.
CNN en Español detalló que el equipo de la defensa de Saab les confirmó que fue extraditado.
Saab es un empresario de 49 años de edad, de origen libanés, nacido en Barranquilla, Colombia.
Según un reporte de Infobae, está relacionado con varias empresas, entre ellas Group Grand Limited (GGL), acusada de suministrar alimentos y víveres con sobreprecios al chavismo. De hecho, según el medio, Saab, junto a tres hijastros de Maduro y otras nueve personas, fue sancionado en julio de 2019 por Estados Unidos por esa precisa maniobra.
El periodista Gerardo Reyes, autor del libro Alex Saab, la verdad, reveló días atrás a Infobae que el empresario se benefició de una red de empresas fantasma dedicadas a las importaciones ficticias, al tiempo que manejó diversos asuntos comerciales del régimen bolivariano, logrando amasar una fortuna valuada en unos mil millones de dólares.
Cuando fue detenido, Venezuela lo reclamó como un ciudadano de ese país y un “agente” del Gobierno que se hallaba “en tránsito” en Cabo Verde, por lo que sus abogados han sostenido que “tenía derecho a la inviolabilidad personal como enviado especial de Venezuela”.

