Para el exministro de Salud José Manuel Terán, en los cinco meses de pandemia de la Covid-19 ha habido aciertos y desaciertos, pero será a partir de hoy, con la flexibilización de las medidas de restricción por número de cédula, cuando comenzará la prueba de fuego. “Espero que resistamos”, dijo.
‘La trazabilidad siempre se hizo, pero en forma tibia’: José Terán
La flexibilización de la medida de restricción de salida por la terminación del número de cédula a partir de hoy será una prueba de fuego, no solo para el sistema de salud panameño, sino para los ciudadanos, ya que su manejo será clave en la evolución de la pandemia de la enfermedad Covid-19 en los próximos días.
Así describió el panorama el exministro de Salud y exasesor del Comité contra la Covid-19 José Manuel Terán, quien en una entrevista en La Prensa sostuvo que tiene la percepción de que una mayoría de la población ha comprendido que el virus es mortal, que deja secuelas importantes y que nadie tiene certeza de que será uno de los afortunados asintomáticos.
Terán señaló que el manejo de la crisis sanitaria en estos cinco meses ha tenido aciertos y desaciertos, y planteó que se debe buscar las estrategias para lograr un equilibrio entre salud y economía, porque la crisis sanitaria nos está arrastrando a una crisis económica cuyas consecuencias podrían ser más profundas y duraderas que la propia pandemia.
¿Cuáles son los aciertos en el manejo de la epidemia?
Entre los aciertos está la conformación de una comisión asesora científica que analizó el curso de la pandemia en otros países; la actualización de la información que aparecía diariamente; y la supervisión de las normas elaboradas por el Ministerio de Salud (Minsa) para el manejo primario y hospitalario de la pandemia, así como aquellas en previsión de la reapertura de los diversos sectores económicos.
Asimismo, establecer medidas restrictivas que contuvieron el número de contagios con la intención de ganar tiempo para preparar los hospitales; comprar equipos de protección personal para personal de salud; adecuar las instalaciones sanitarias separando áreas para pacientes con Covid-19; capacitar al personal en el uso de estos equipos y del manejo del paciente; aumentar la capacidad hospitalaria pública y privada. En esta misma vía de contención, se cerraron escuelas, universidades; las empresas comenzaron a adaptarse, surgió el teletrabajo como alternativa al presencial.
¿ Y los desaciertos?
Sin duda, el mayor desacierto fue la no implementación de una adecuada trazabilidad y aislamiento de los casos positivos y de sus contactos, medidas sugeridas desde el inicio de la pandemia. Siempre me quedará la duda de ¿cuál hubiese sido el comportamiento de la pandemia si en los meses de abril y mayo, en los que tuvimos un Rt por debajo de 1.0 y con menos de 200 casos por día, con una capacidad hospitalaria holgada, se hubiese implementado un proceso robusto de trazabilidad y aislamiento, además de pruebas masivas? También faltó un mensaje que creara conciencia en la ciudadanía para que comprendiera la necesidad de las medidas de prevención. Cuñas promocionales, con visión sesgada, de las acciones de gobierno ocuparon espacios en medios que eran necesarios para orientarnos sobre cómo nuestro comportamiento de hoy, influiría en los resultados a dos semanas posteriores.
Además, perder credibilidad es terrible en cualquier momento de nuestras vidas, pero perderla en medio de una crisis sanitaria, empañándola por la compra de equipos necesarios para salvar vidas, es una estocada mortal para cualquiera que pretenda liderar al pueblo.
¿Considera que en el país se comenzó tarde con la trazabilidad y aislamiento de los casos, ya que la estrategia estaba enfocada en el tratamiento?
La trazabilidad siempre se hizo, pero en forma tibia. Hace unas semanas que el tema está en boga y hemos visto movimientos favorables. Falta recurso humano para que sea efectiva. De haberse hecho agresivamente, probablemente el país no hubiera escalado a los primeros lugares con más casos positivos y de muertes por cada 100,000 habitantes.
Y enfocarse solamente en el tratamiento, descuidando la atención primaria, es un error imperdonable en salud pública. Hay otras enfermedades, aparte de la Covid-19, que requieren ser atendidas.
¿Cree que a medida que se activen las actividades económicas será necesario habilitar más áreas para pacientes con Covid-19, aparte de los centros de convenciones Amador y Figali?
Podrán habilitar esos y otros centros más, pero serán insuficientes si no se ataca la raíz de la pandemia. El manejo de la primera etapa fue “#quédate en casa”, ahora debe ser “#cuídate”.
¿Es necesario convertir el Hospital Integral Panamá Solidario en una gran unidad de cuidados intensivos?
No debemos llegar a este punto. El hospital modular fue buena idea en un momento en que la incertidumbre del comportamiento del SARS-CoV-2 era latente.
A estas alturas me hubiese más gustado escuchar que este hospital pasaría a ser parte complementaria del Instituto Oncológico Nacional o del Hospital del Niño y no una unidad de cuidados intensivos de 100 camas.
¿Es la situación actual del sistema sanitario producto del fracaso de la atención primaria?
Sin dudas. En 1978 se presentó al mundo la Declaración de Alma Ata que destacó la importancia de la atención primaria para que los pueblos alcanzáramos, para el año 2000, un nivel de salud que nos permitiese llevar una vida social y económicamente productiva.
Con cada crisis sanitaria sale a relucir la importancia de la atención primaria, pero tenemos memoria corta y se nos pasa hasta que somos impactados con la siguiente crisis sanitaria.
¿Cuáles han sido las fallas que no han permitido tener una atención primaria adecuada?
Lo primordial es la falta de visión de la sociedad que necesitamos para el país que pretendemos llegar a ser. Nos montamos sobre la ola de que somos un país con un crecimiento envidiable y sostenido del producto interno bruto, pero paradójicamente tenemos los peores índices en desigualdad y en educación. Esta desigualdad también se da en la atención primaria en salud, en mi opinión, por un sistema bicéfalo que no se pone de acuerdo. Ya lo hemos analizado antes. Tal vez lo que convenga es encargar la atención en salud a una autoridad sanitaria, el Minsa que se ocupe de regentar y la Caja de Seguro Social de garantizar salud a los trabajadores activos y una jubilación decorosa. Y en medio de estas pugnas, el cálculo del político, quien gobierna sin planes a largo plazo.
¿Qué opinión tiene de la contratación de médicos extranjeros para hacerle frente a la pandemia?
Está contemplado en el Código Sanitario de 1947, que autoriza al Ejecutivo a la contratación de técnicos y médicos extranjeros cuando el número de profesionales fuere insuficiente para atender los hospitales y unidades sanitarias especialmente en el interior de la República. Para estar en contra, habría que modificar el Código Sanitario.
¿Por qué la contratación de médicos extranjeros se ha politizado?
Siempre ha estado politizada, tanto por los gremios como por las autoridades. Necesitamos normarlo mediante la actualización del vetusto Código Sanitario.
Además, una vez el Consejo Técnico de Salud otorga idoneidad al médico, es para ejercer su profesión libremente en el territorio de Panamá. Aceptar o no una plaza de especialista es decisión soberana de la persona y de no aceptarla, se aplicaría la norma mencionada anteriormente.
