Rostros pintados. Rostros descubiertos. Enojados. Paraguas coloridos. Policías con los escudos manchados de pintura. Calles ocupadas por gente. Mucha gente.
No pudo la lluvia contener aquel aluvión.
Miles de trabajadores y estudiantes marcharon pacíficamente ayer por las calles de las principales ciudades colombianas, como parte del paro nacional convocado por las centrales obreras del país, que reclamaban mejores salarios y servicios de salud, entre otras demandas.
Luis Alejandro Pedraza es presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), uno de los movimientos sindicales más poderosos del país vecino. Hablando con agencias de noticias internacionales, señaló que la jornada había sido “un éxito” porque “hemos marchado con un gran civismo y hemos rechazado las políticas económicas que en últimos días ha hecho el gobierno del presidente [Juan Manuel] Santos”.
El Gobierno, agregó, “no ha cumplido con los compromisos adquiridos de mejores salarios y otros derechos que los trabajadores nos hemos ganado”.
Julio Roberto Gómez, presidente de la Confederación Nacional de Trabajadores, dijo que la huelga es “un llamado de atención al gobierno del presidente Santos para que no continúe siendo una luz afuera y una sombra adentro”.
El sector obrero colombiano ha cuestionado algunas de las recientes medidas tomadas por el gobierno del presidente Santos, como un aumento del salario mínimo por debajo del nivel de inflación, por lo cual lo consideran insuficiente, el incumplimiento de compromisos previos a gremios de campesinos, taxistas, camioneros y pensionados y la venta de la empresa energética Isagen a un fondo de inversión.
La movilización popular le viene en un mal momento al gobierno de Santos.
Acaba de anunciar al país que la pactada fecha de la firma definitiva del acuerdo de paz con la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, (FARC) no ocurrirá el próximo 23 de marzo, como se había anunciado, y no se sabe cuándo será, tras alegar la necesidad de despejar primero asuntos delicados en la negociación. “No quiero firmar un mal acuerdo”, dijo el mandatario la semana pasada.
Ayer mismo, en el frente internacional, la Corte Internacional de Justicia abrió la posibilidad de una nueva demanda sobre temas fronterizos por parte de Nicaragua, lo cual el mandatario ha calificado como “decisión injuriosa”.
MULTITUD
Los jefes sindicales calcularon que unos 2.5 millones de trabajadores habrían participado de la protesta en todo el país.
Luis Alberto Grubert, presidente de la Federación Colombiana de Educadores, dijo que ese gremio apoyó el paro porque “el Gobierno nos ha incumplido, sobre todo en los temas de salud y de salarios”.
RESPUESTA
El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, indicó ayer que su despacho recibió el pliego de peticiones por parte de los líderes de la protesta, y que a muchas de las exigencias se les dio traslado a otros ministerios para “acelerar la toma de decisiones que permitan soluciones”.
El ministro agradeció a los organizadores de la huelga el apoyo expresado al proceso de paz.
Cristo sostuvo que luego de contactar a los gobernadores regionales del país el parte es de normalidad, por lo que destacó“la forma pacífica y tranquila como se han desarrollado las marchas de hoy. Hemos visto una actitud positiva de los manifestantes”.
PROTESTA SOCIAL
Según la Defensoría del Pueblo, que vela por los derechos humanos en Colombia, 57 municipios del país serían escenario de marchas y concentraciones.
Este paro se da cuando el presidente Santos registra una imagen desfavorable del 73%, el peor resultado de su mandato iniciado en 2010, según una encuesta divulgada la semana pasada.
Colombia, con 48 millones de habitantes, registra uno de los índices más altos de homicidios de sindicalistas, según un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que reportó 2 mil 800 casos entre 1984 y 2011.
(Basado en servicios internacionales)
