La proyección y la evolución de la balada latinoamericana del siglo XX tienen una honda deuda con el cantautor Juan Gabriel, artista mexicano que murió ayer, último domingo de agosto, a los 66 años de edad.
Su último concierto se llevó a cabo el sábado pasado en el Forum de Los Ángeles, como parte de su gira mundial “México es Todo Tour 2016”, ante 16 mil espectadores, quienes disfrutaron sus emotivas piezas en una metrópolis donde cada 5 de octubre se celebra el día de Juan Gabriel.
Las presentaciones de este símbolo de la cultura pop regional eran conocidas por durar tres y hasta cuatro horas, tiempo en el que Juan Gabriel no paraba de cantar y de bailar, de coquetear con su audiencia y dejándose querer por los miles de hombres y mujeres que lo adoraban a rabiar. Él supo conquistar a un público diverso en edades, géneros y nacionalidades de la mano debaladas, rancheras y hasta música de mariachi.
HIJO DE LA NECESIDAD
Nació el 7 de enero de 1950 en Parácuaro, Michoacán, México, y se le llamó Alberto Aguilera Valadez.
El Divo de Juárez conoció la pobreza cuando era chico. Su mamá, Victoria Valadez Rojas, lavaba ropa ajena y después fue sirvienta, y su padre fue el arriero Gabriel Aguilera Rodríguez. Ambos se esforzaron para mantener a sus 10 hijos con algo parecido a la dignidad. El menor de ellos sería uno de los creadores musicales más importantes del siglo XX.
Aquel entorno de necesidades y vacíos emocionales colaboraron posteriormente para crear piezas sobre desamores, penas, lágrimas y felicidades imposibles.
Juan Gabriel fue la prueba de que cuando el talento existe, las limitaciones no terminan siendo obstáculos permanentes, pues solo estudió hasta el quinto grado de primaria.
Se trata de un creador prolífero como pocos en América Latina. Es autor de unos mil 800 temas musicales grabados, más otros miles aún inéditos.
La labor de este autodidacta lo ubica al lado de otros grandes del siglo XX, como Agustín Lara, Consuelo Velásquez, Armando Manzanero, José Alfredo Jiménez y José José, entre otros.
Ha vendido alrededor del planeta más de 100 millones de copias de sus más de 30 álbumes. Sus piezas han sido traducidas a un sinnúmero de idiomas y ofreció más de 15 mil recitales a lo largo de 44 años de trayectoria.
Sus piezas no solo fueron famosas por boca del propio Juan Gabriel, sino también otras estrellas ayudaron a darles el toque necesario de lo popular, como Rocío Dúrcal, Lupita D’Alessio, José José, Marc Anthony, Raúl Di Blasio, Ana Gabriel, Angélica María, Lucía Méndez y un largo etcétera.
Produjo para más de 50 artistas, que incluyen a Paul Anka, Lola Beltrán y Lucha Villa, entre otros.
En 1965, debutó en el programa Noches Rancheras, bajo el nombre de Adán Luna, interpretando María la bandida.
Luego cantó en el cabaret Noa Noa, de donde se inspiró para hacer la que fue una de sus canciones más emblemáticas, El Noa Noa.
Cuando el dinero se lo permitió, compró el Noa Noa, aunque años después un incendio decidió que desapareciera este local.
La muerte lo encontró ayer, a las 11:30 a.m., en su residencia en Santa Mónica, Estados Unidos, víctima de un ataque al corazón.
No conocía la palabra descanso. El genio de la composición tenía en su agenda realizar conciertos en otras 22 ciudades de la Unión Americana, entre ellas, Miami, Dallas, Chicago, Nueva York y Los Ángeles.
La vida del responsable de clásicos como Amor eterno, Querida, Así fue y Abrázame muy fuerte fue llevada recientemente a la pantalla chica en la serie “Hasta que te conocí”, transmitida por el canal de cable TNT.
Mientras que la cadena Univisión tiene previsto también ofrecer este año otro proyecto audiovisual en torno a los andares de este productor.
Alguna vez, Juan Gabriel dijo: “No hay ninguna regla en mi manera de componer. A veces cuando estoy alegre escribo algo muy triste, y viceversa. En fin, es algo que ni yo mismo sé, pues compongo de una manera que para mí es la más natural del mundo. Gano más como compositor y productor que como intérprete”.
Luces y sombras de un artista
El que tuvo una docena de hijos adoptivos, de joven se le acusó de robo y estuvo en la prisión de Lecumberri. Se destacó como filántropo, donando las ganancias de algunas de sus presentaciones a hogares infantiles en México, y en 1987 fundó Semjase, un orfanato para 120 pequeños, el cual financiaba personalmente.
En la última década tuvo problemas con el fisco por deudas millonarias en México y Estados Unidos. También se le relacionó con el Cartel de Cali cuando Fernando Rodríguez, hijo del narco colombiano Gilberto Rodríguez Orejuela, señaló en su libro El hijo del ajedrecista que el Divo de Juárez había amenizado una fiesta para sus jefes.
En 2010 fue acusado de abuso sexual por el hijo de un músico que colaboró con él en Estados Unidos. Juan Carlos García, la presunta víctima, alegaba que había sido abusado en la década de 1980, cuando tenía 15 años. La demanda, presentada en Los Ángeles, no prosperó.

