Panamá se estanca en la reducción de la cantidad de personas que sufren hambre. De esa realidad da cuenta el informe Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional 2021.
La publicación conjunta de varias agencias de la Organización de Naciones Unidas, entre las que está la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), precisa que la prevalencia de la subalimentación en el país es de un 7.5% y que hay 300 mil personas subalimentadas. Esta es una cifra que se mantiene desde 2014.
Además, detalla que el 14.7% de todos los niños y niñas menores de cinco años presenta prevalencia del retraso en el crecimiento.
Para José Ramiro López, presidente de la Fundación Panamá Saludable, la subalimentación no es más que las personas que “sufren de hambre” y la mayoría está en áreas indígenas y rurales. El activista social calificó como “lamentable” que la tendencia de personas en esta condición no disminuya.
“Esto quiere decir, y hacemos énfasis, que los programas no están dando resultados”, acotó López.
Reportes estadísticos del Ministerio de Desarrollo Social indican que el Estado asigna cada trimestre en programas de transferencias monetarias unos $56.1 millones, para beneficiar a 191 mil 103 personas.
Informe revela alcance del hambre y baja talla en el país
En Panamá, 300 mil personas están subalimentadas o pasan hambre, según el informe Panorama regional de la seguridad alimentaria y nutricional 2021.
La publicación brinda un diagnóstico de la situación en Latinoamérica y en su elaboración colaboraron la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, la Organización Panamericana de la Salud, el Programa Mundial de Alimentos y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.
El informe precisa que en tan solo un año —y en el contexto de la pandemia— el número de personas que viven con hambre aumentó en 13.8 millones, alcanzando un total de 59.7 millones de personas en la región.
El mensaje de Julio Berdegué, representante regional de la FAO, denota una grave realidad: “debemos decirlo fuerte y claro: América Latina y el Caribe enfrenta una situación crítica en términos de su seguridad alimentaria. Ha habido un aumento de casi el 79% en el número de personas con hambre entre 2014 y 2020″.
¿Qué sucede en Panamá? De acuerdo con el documento, la prevalencia de la subalimentación en el país es de 7.4%; lo que significa que hay 300 mil personas impactadas por esta situación. Esta es una cifra que se mantiene desde el año 2014.
Otro indicador que llama la atención es la prevalencia del retraso en el crecimiento en niños y niñas menores de 5 años. Si bien Panamá mostró una leve disminución en este indicador en 2020, ocupa la posición número cinco de toda Latinoamérica, con una prevalencia de 14.7%, solo superado por Guatemala, Ecuador, Haití y Honduras.
La FAO define la subalimentación como la condición en que el consumo habitual de alimentos de una persona es incapaz de proporcionar, en promedio, la cantidad de energía necesaria para llevar una vida normal, activa y saludable.
José Ramiro López, presidente de la Fundación Panamá Saludable, dijo que la subalimentación es sinónimo de personas que “sufren de hambre” y la mayoría está en áreas indígenas y rurales.
La Fundación Panamá Saludable ha seguido de cerca esta situación, la cual consideran se agravó durante la pandemia, afectando a una gran parte de la población infantil del país.
Por ejemplo, indican que según estadísticas del propio Ministerio de Salud reportadas en la encuesta nutricional de salud nacional en 2020, 1 de cada 10 niños padece de desnutrición grave y el grupo de edad vulnerable son los menores de 2 años. También el escenario empeora en las comarcas indígenas, entre ellas la comarca Ngäbe-Buglé y Emberá Wounnan, donde 1 de cada 2 niños presenta baja talla para la edad y la desnutrición prevalece en un 39%.
López enfatizó en que los programas para solucionar esta realidad no han estado obteniendo los resultados esperados durante los últimos gobiernos, y año tras año el problema continúa. “Vemos que un 14% de la población menor de cinco años en todo el país tiene baja talla, pero es una cifra engañosa porque cuando se analiza la realidad, sólo en las comarcas indígenas la cifra es de aproximadamente 50%”, acotó.
Lamentó que este escenario no cambie desde 2014. “El país se estancó en la lucha contra el hambre”, dijo.
Roderick Chaverri, parte de la Red Nacional de Apoyo a la Niñez y Adolescencia en Panamá, calificó como “insólito e inexplicable”, lo que ocurre con este tema. “Me parece que poco a poco estamos abonando el terreno a un clima de violencia e inestabilidad producto de la desigualdad. Además, creo que los cerebros de este país no son escuchados, ya que un grupo muy reducido no lo permite y prefiere tener una población arrodillada y sumisa, dependiente”, indicó.
Se buscó una reacción del Ministerio de Desarrollo Social sobre el tema, y al cierre de la edición no hubo respuesta. Sin embargo, un informe estadístico de esta entidad detalla los aportes trimestrales en concepto de programas de transferencia monetaria condicionada, los cuales ascienden a $56 millones trimestrales, y alcanzan a una población de 191 mil 103 personas. Estos programas son: 120 a los 65, Ángel Guardián, Red de Oportunidades y Bono Alimentario.
Además, entre abril de 2020 y octubre de 2021 se destinaron unos $1,471 millones para el vale digital y se han repartido al menos 11 millones de bolsas de comida.


