SALUD Y CIENCIA

Hay dudas sobre eficacia de la vacuna en mayores de 65 años

Hay dudas sobre eficacia de la vacuna en mayores de 65 años
La farmacéutica AstraZeneca ha informado que un estudio de Estados Unidos proporcionará en los próximos días datos adicionales sobre la eficacia de la vacuna en adultos mayores. AFP

En las últimas semanas, la discusión científica en los países de Europa ha estado centrada en el uso o no de la vacuna contra la Covid-19 de la farmacéutica AstraZeneca/Universidad de Oxford en personas mayores de 65 años.

Países como Noruega, Dinamarca, Islandia y Países Bajos, Francia, Alemania y Bélgica decidieron no inocular a las personas mayores de 65 años contra la Covid-19 con esta vacuna.

La razón que plantean los países europeos es que la información sobre la eficacia de la vacuna en la población por encima de esa edad es insuficiente.

Hay dudas sobre eficacia de la vacuna en mayores de 65 años
LA PRENSA

La Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) dio luz verde al uso de la vacuna el pasado 29 de enero. Sin embargo, la EMA aclaró que solo debe ser aplicada en personas mayores de 18 años.

La vacuna de AstraZeneca/Universidad de Oxford está en el grupo de las dosis que deben llegar en los próximos días al país —a través del mecanismo Covax—, para seguir con el plan nacional de vacunación, que está dividido en cuatro fases y que busca inocular a 4.3 millones de personas (ver gráfica adjunta).

Ante este escenario, las autoridades sanitarias y científicas del país están dando seguimiento al tema a nivel mundial, y reuniéndose semanalmente para abordar todos los aspectos sobre las vacunas y el proceso de vacunación.

Elvia Lau, directora nacional de Farmacia y Drogas del Ministerio de Salud (Minsa), sostuvo que tras revisar el dossier que entregó AstraZeneca/Universidad de Oxford a la EMA para la autorización de uso de emergencia, concluyeron que la vacuna cumple con los requerimientos para su aplicación.

De hecho, la farmacéutica AstraZeneca ha informado que un estudio que se realiza en Estados Unidos proporcionará en los próximos días datos adicionales sobre la eficacia de la vacuna en la población adulta.

Explicación científica

Javier Nieto, infectólogo y exmiembro del Comité Científico Asesor sobre Covid-19 del Minsa, explicó que cada país, a través de sus agencias regulatorias, tiene la potestad de decidir, con base en el análisis de sus reguladores, si autoriza o no una vacuna a una determinada población.

El infectólogo dijo que los países consideraron que hay información limitada que demuestre la eficacia clínica de la vacuna en dicha población, porque los adultos mayores de 65 años representaron solo el 6% del total de la muestra del estudio.

“Hubo solo dos casos de 660 personas que enfermaron de la Covid-19. Dos casos no es un número que asegure un análisis estadístico robusto”, expresó.

Sin embargo, Nieto añadió que dentro de unas semanas habrá disponibilidad de los resultados de los estudios efectuados en Estados Unidos y esa pregunta será sin duda respondida.

El especialista subrayó que la decisión de los países europeos es conservadora porque hay datos de inmunogenicidad (capacidad del sistema inmune para producir anticuerpos) y de seguridad, aunque en este acápite la muestra fue limitada en los mayores de 65 años (9.7%).

La inmunogenicidad en el grupo de adultos de más de 65 años fue menor en comparación con aquellos entre los 18 y los 64 años de edad. Este es un fenómeno esperado en el adulto mayor, al irse perdiendo la capacidad intrínseca del sistema inmune de generar anticuerpos.

Ivonne Torres- Atencio, directora de Farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, coincidió con Nieto en que en la Unión Europea, la agencia reguladora de medicamentos brinda sus recomendaciones, pero cada país miembro es soberano de acatarlas o aplicar modificaciones hechas por sus expertos locales.

Atribuyó la decisión a que cuando la EMA aprobó la vacuna de AstraZeneca/Universidad de Oxford, señaló que la mayoría de los participantes en los estudios de prueba tenían menos de 55 años.

Los estudios que respaldan la autorización de la vacuna de AstraZeneca/Universidad de Oxford en Europa es un conjunto de cuatro investigaciones: dos en el Reino Unido, una en Brasil y otra en Sudáfrica, publicados en noviembre de 2020.

Además, un estudio de ambas instituciones que aún no ha sido validado por científicos independientes, indica que el seguimiento de los vacunados sugiere una reducción significativa de la capacidad de contagiar. Igual de llamativo es otro resultado: al espaciar la administración de la primera y la segunda dosis hasta en tres meses, la eficacia del inoculado se mantuvo en el intervalo.

Este estudio fue dado a conocer la misma semana en que muchos países europeos estudian no administrar el compuesto a los mayores de 65 años. El trabajo añade un mes más de datos a los ya publicados en noviembre del año pasado y detalla datos nuevos observados con el paso del tiempo.

Exceso de pesimismo

Varios responsables de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y del mecanismo Covax advirtieron ayer de la existencia de un exceso de pesimismo sobre la vacuna contra la Covid-19 de AstraZeneca/Universidad de Oxford.

“Es demasiado pronto para rechazar esta vacuna que es una parte importante de la respuesta mundial a la pandemia actual”, dijo Richard Hatchett, uno de los responsables del mecanismo Covax para garantizar una distribución justa de las vacunas contra la Covid-19.

Las dudas sobre la eficacia de AstraZeneca en personas mayores de 65 años se multiplicaron en las últimas semanas. Incluso, el pasado domingo Sudáfrica suspendió temporalmente su uso por una eficacia “limitada” contra la variante sudafricana del virus.

Michael Ryan, responsable de las cuestiones de emergencia sanitaria de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aseguró que “la principal tarea de las vacunas actualmente es reducir el número de hospitalizaciones y muertes”.

“Y actualmente me parece que los datos demuestran que esto es lo que hacen todas las vacunas”, agregó Ryan, reconociendo que se necesitará “una segunda y tercera generación de vacunas para hacer más”.

La vacuna de AstraZeneca, que todavía no obtiene la homologación de la OMS, representa la mayoría de dosis que se distribuirán a través del sistema Covax a los países más desfavorecidos.

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