Tres décadas después de la revuelta popular que derrocó a Ferdinand Marcos, un hijo suyo del mismo nombre aspira a la vicepresidencia de las Filipinas y tiene buenas posibilidades de conseguirla.
Encuestas indican que está segundo entre seis candidatos en la intención de voto. De lograrla, quedaría a un paso de la presidencia que su padre perdió al ser depuesto en un golpe apoyado por los militares en febrero de 1986, en medio de denuncias de corrupción y violaciones de derechos humanos.
Marcos hijo, de 58 años, parece tener bastante arrastre entre los jóvenes que no presenciaron los abusos que hubo entre 1972 y 1981, durante la presidencia de su padre, ni la revuelta popular que lo derrocó.
En las Filipinas se vota separadamente por presidente y vicepresidente y a menudo resultan elegidos candidatos de distintas facciones.
La votación es el 9 de mayo.
