La Asociación de Comunidades del Área del Canal de Panamá denunció ayer el “descuido” en el que se encuentran las propiedades que fueron revertidas al país tras la salida de las bases estadounidenses.
Aida Torres, una de las coordinadoras de la organización, señaló que en los últimos lustros han notado cómo muchos de los inmuebles representativos son abandonados sin ningún tipo de mantenimiento y otros son vendidos o dados en concesión.
Según Torres, la Unidad Administrativa de Bienes Revertidos (UABR) del Ministerio de Economía y Finanzas, entidad encargada de la gestión de esos espacios, ha resultado “inoperante” para esa labor.
Para el historiador Rommel Escarreola, el conjunto de los bienes revertidos representa un legado urbano, histórico y cultural, razón por la cual “urge” llevar a cabo una evaluación de lo que está disponible actualmente antes de tomar cualquier decisión de vender o ceder.
Mientras, Nicolás Ardito Barletta, exadministrador de la desaparecida Autoridad de la Región Interoceánica (ARI), sugirió que estas propiedades pasen a manos privadas, pero que conserven sus características como sucede en San Felipe.
La UABR señaló que tiene entre sus funciones promover el desarrollo económico de los bienes revertidos para el bien del Estado y, además, asignó $1.4 millones para su cuidado.
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