A las 4:22 de la madrugada del 28 de febrero de este año, Vilma Trujillo García, una mujer nicaragüense de 25 años, falleció en el hospital Lenin Fonseca de la ciudad de Managua, Nicaragua, víctima de horribles quemaduras de segundo y tercer grado que cubrían el 80% de su cuerpo.
Su muerte ha consternado a toda Nicaragua, y ha puesto en evidencia el mundo secreto del fanatismo religioso que controla muchas de las comunidades de este país centroamericano, que con poco más de 6 millones de habitantes, se estima que un 35% pertenece a alguna congregación evangélica.
Los hechos que condujeron a la muerte de Vilma Trujillo García se inician el 15 de febrero de este año, en el pueblo de Rosita, ubicado en el Caribe nicaragüense. Ese día, el pastor evangélico Juan Gregorio Rocha fue a visitar a Vilma a su casa para rezar una oración por su sanación espiritual. Después del ritual, el pastor la invitó a que fuera a la iglesia de la Asamblea de Dios para continuar con su sanación.
Según reportan distintas publicaciones, durante los siguientes seis días el pastor Juan Gregorio Rocha Romero y su congregación procedieron a orar, a flagelar, golpear y a mantener retenida a Vilma, hasta que una de las participantes de la congregación, Esneyda Del Socorro Orozco Téllez, afirmó que después de horas de oraciones Dios le había hecho la revelación de que había que hacer una fogata en la parte norte de la casa pastoral para que, junto al fuego, se colocara a Vilma y el demonio saltaría hacia las llamas, liberándola de su posesión.
¿Cuál era ese demonio? Según otro de los miembros de la congregación, Franklin Jarquín Hernández, “el demonio que tenía era el del adulterio”.
De acuerdo con los testimonios recogidos, la víctima, que también era cristiana y pertenecía a la congregación Visión Celestial de las Asambleas de Dios, le era infiel a su marido y por eso, a pesar de sus mejores intentos, ellos entendían que Vilma no podía ser una buena cristiana porque la poseía ese demonio.
Después de seis días de intensas oraciones, sesiones de oraciones y rituales conjugados con sucesivas rondas de golpes, Vilma orinaba sangre y estaba en muy malas condiciones físicas.
A pesar de esto, la noche del 21 de febrero el pastor Juan Rocha dividió el pequeño grupo que lo acompañaba en el ritual de oraciones para que una parte permaneciera dentro de la casa pastoral, y el resto del grupo lo acompañara para preparar el fuego, según le había sido revelado a Esneyda Orozco Téllez, y realizar oraciones mientras se cumplía con las condiciones de la revelación divina.
A Vilma se le amarró de pies y manos, mientras se encendía la fogata, y se le colocó cerca de esta. Todo el grupo seguía las instrucciones del pastor Juan Rocha, quien les pidió que cerraran los ojos y rezaran las oraciones acordadas. Uno de los presentes, de nombre Miguel Ángel Zamora, abrió los ojos y observó cómo Vilma se estaba quemando dentro de la hoguera, por lo que intentó sacarla inmediatamente del fuego, lo que provocó que la congregación se enojara y diera por terminada la ceremonia.
El cuerpo de Vilma fue tirado en un barranco y, de allí, Miguel Ángel Zamora llamó a las autoridades para llevarla a un hospital.
Vilma Trujillo García estuvo en agonía desde ese momento hasta el 28 de febrero cuando falleció. Fue llevada en una hamaca a un hospital cercano, en el cual los médicos decidieron que debido a lo gravísimo de las quemaduras y lesiones que tenía, debían transferirla a Managua para que allí fuera atendida de la mejor manera posible.
El informe del médico forense dictaminó que ella estuvo expuesta a una temperatura de, al menos, 400 grados centígrados en el momento que se produjeron las quemaduras.
El pastor Juan Gregorio Rocha Romero y otros cuatro miembros de su congregación: Pedro Rocha Romero, Tomasa Rocha Romero, Franklin Jarquín Hernández y Esneyda Orozco Téllez, fueron sometidos a un juicio por jurado por los cargos de homicidio y secuestro.
Durante los tres días de las audiencias, Esneyda Orozco Téllez repetía que “Dios le había pedido un fueguito”. Por su parte, el pastor Rocha afirmó que había sido un accidente y que fue el “demonio” quien tiró a Vilma al fuego. El jurado encontró culpable a los cinco acusados.
Por su parte, los máximos responsables de las Asambleas de Dios en Nicaragua se distanciaron del incidente e, incluso, han cuestionado las credenciales de Juan Gregorio Rocha como pastor.
Los pastores Roberto Rojas y Saturnino Cerato expresaron su pesar por el terrible incidente que causó la muerte de Vilma Trujillo García. Sin embargo, insistieron en que todo el asunto había sido provocado por la intervención del demonio.
Según el pastor Cerato, “se produjo una intervención demoníaca, provocando que la situación se saliera de control”.
Este pastor compitió en el año 2016 en las elecciones presidenciales en Nicaragua, afirmando que había tenido una revelación divina de que iba a ser presidente de esa República.
La última mujer que murió quemada en la hoguera en Europa fue en 1792. Vilma Trujillo García murió el 28 de febrero de 2017, producto de las quemaduras de segundo y tercer grado que había sufrido. Dejó en la orfandad a dos hijos pequeños. También dejó a todo un país consternado con este crimen de odio. Se espera que el día de hoy el juez de la causa, José Alfredo Silva Chamorro, dictamine la sentencia de los cinco asesinos de Vilma García Trujillo.
